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22 junio 2012

Viaje al Centro de la Psique


#34
Especial: Amigos “especiales” II
PorRodríguez

INTRODUCCIÓN

La mañana, esa consecuencia inevitable obra y gracia de la rotación de la tierra, el sol y la mar en coche. La mañana llena de vida, de energía. Abrir las ventanas, el sol que nos da en la cara, el ambiente fresco, y todas esas cosas. Sin embargo la odiamos. O bueno, por ahí no es odio, pero es casi inevitable que al levantarnos no deseemos que sea sábado, feriado o que una nevada de último momento e inédita haya tapado las calles, la entrada a los trabajos, los colectivos, las vías del tren, las bocas del subte y la bicisenda. Al sonar el despertador lo único que deseamos con todas nuestras fuerzas es quedarnos entre las sabanas. Acurrucados en ese útero artificial, en ese paraíso rectangular, en ese lugar a salvo del frío, del sueño, de TN y de todos los males del mundo. Pero No, somos adultos responsables y debemos levantarnos y hacer eso que se llama vida.
Pero debo decir que esta situación horrorosa es ahora menos mala gracias a mis amigos y a lo denominado “tertulias neurótico-obsesivas”. El nombre lo acabo de inventar, la verdad que la dinámica es de lo más normal. No nos juntamos para “eso”, no planeamos nada. Simplemente sucede: una cena, un cumpleaños, alguien que se recibe, el día del amigo, una juntada porque sí, un encuentro casual. Lo que sea. La cosa es que algo fantástico pasa cuando nos vemos las caras, cuando nos reunimos en alguna casa, un bar, un tugurio, el destino que sea. Vamos llegando, nos acomodamos tranquilos, no tenemos ningún apuro, sabemos que el momento va a venir, sabemos que aunque estemos hablando de astrofísica, del sexo a los 30 o de la educación del hijo de alguno, vamos a llegar a lo nuestro. Sabemos que siempre vamos a desembocar en eso. El lugar adonde queremos ir. En donde nos sentimos cómodos, por alguna extraña razón.
Bueno, la cosa se va caldeando, los cachetes se van poniendo colorados, las venas de la garganta y de la sien ensanchando, algunos se paran para hablar, otros mueven las manos o revolean alguna servilleta de papel hecha un bollo. Listo, todo indica que estamos donde queríamos. Es hora de empezar, a lo nuestro.

TEXTO
Tema: La mañana.
Para engañar a ese momento desagradable, Romi confesó que hace o hacía, desde la convivencia con Osvaldito ha dejado esa práctica (ya contaremos lo que hace él), lo siguiente: falsear la insufrible situación de despertarse. Esto es, poner el despertador para la mitad de la noche, para más o menos, las 3am. Sí, están leyendo bien; las 3 de la mañana! Solamente para despertarse y sentir que aún faltaban, al menos, 4 horas de sueño. Que genialidad! A ese grito osado de Romi, se le fue sumando gente: Caro, Pablo y pidiendo expresamente que pongamos su nombre completo: Fernando A. Patti, con orgullo, sin ningún tipo de pudor o complejo, empezó a enumerar las infinitas ventajas de tal recurso: “La sensación de irse a dormir es tan placentera, que no es suficiente disfrutarla una sola vez por noche. O sea, te vas a dormir. Todo muy lindo, pero después te dormís y listo. Permanecés inconsciente por más de 6, 7 u 8 horas, sin darte cuenta, sin disfrutar concientemente de la cama. Entonces pongo el despertador para la mitad de la noche, para volver a sentir esa sensación linda de irte a dormir”.
¿Se puede agregar algo más a esta clarísima declaración?          
Tan simple, tan cierto. Si en esa práctica no está la verdadera vida, no sé dónde está.
Y luego concluyó diciendo que lo hace ¡TODAS LAS NOCHES! Un claro rasgo de su personalidad, metódica y disciplinada. Sin dudas.   

Otros tantos empezaron a revelar otra patología: tener el reloj (hoy día en el celular) adelantado unos minutos para contar con un “changüí”, sea en la cama o para llegar al trabajo o al médico. Pero a algunos, sospecho que los más complejos pero también los más interesantes, a veces este sistema les juega en contra. Porque si somos nosotros los que adelantamos el reloj, no tardaríamos en especular con eso. Suena el despertador 7:05, pero sabemos que en realidad son las 6:45. Entonces ya no sirve de nada. Yendo todavía un poco más allá, quizá el más retorcido de todos; Pato, siendo víctima de esto (en realidad de sí mismo) adelanta el reloj, sin mirar. Esto es: haciendo un movimiento de manos, confuso, tocando todo a la vez y girando la cabeza para otro lado. Toca las perillas de las agujas o botones del celular sin saber cuánto lo está adelantando. Sospecho ahora, que quizá hasta hay una remota posibilidad de haberlo atrasado. Esto cambia el panorama por completo. Lo que antes era una manera del placer, ahora resulta una tortura. Antes era para disfrutar un rato más la cama o para no salir corriendo. Ahora es todo lo contrario. Ahora es correr aunque sean las 4am. Ahora es ir con el culo en la mano a todos lados. Estar alterado de una manera gratuita. Este método muy anti-ayuda, sin dudas es digno del desviado Pato. Y me gusta.

Para terminar quiero decir tres cosas: la primera lo que estaba pendiente; Osvaldito es de esa gente que ni bien suena el despertador, listo, ya está como si fueran las 11 de la mañana. Pasa de estar dormido a estar completamente despierto. Insólito, no tengo más que admiración. Yo soy de los que necesitan un tiempo para reponerse, mínimo media hora, quizá más, y unos 25 mates aproximadamente, antes de poder hablar con otro ser humano.
Segunda cosa: El genio de Fede, gran pilar lateral izquierdo (guiño) pero jugador de toda la cancha, para ganar algunos minutos de sueño a la mañana (valiosísimos minutos) deja preparada ,desde la noche anterior, la ropa que se va a poner. Pero no así nomás, no. No es un improvisado, ni un outsider de la moda. Arma un cadáver de ropa (el concepto es de antología), repito: un ¡Cadáver de Ropa! en el piso para ver si ese jean pega con esa remera y si aquel buzo queda a tono con esas coquetas zapatillas. Un genio!!! No me digan que no.            
Y la última, volvemos a Pato. Apenas se levanta, todavía entre dormido, se hace chistes así mismo y sale para al baño riéndose. Otro chiste que considera “muy bueno” y se lo autofesteja. Es el humorista y el público a la vez. No sé de dónde viene esto, pero ¡¡es brillante!! Aunque roce lo psicótico, es brillante. Según confesó, solamente lo practica puertas (mentales) adentro. No sea cosa que alguien lo vea reír como un demente caminando por toda la casa, y gracias a su “confiable” método de despertarse, a eso de las 4 de la mañana.      

07 junio 2012

Víctimas del Buzo


1000 formas de cargar el buzo sin usar las manos
PorBigoteFalso






1) Niño de 12 años / Mujer de Gym
-Niño de 12 años muy próximo a ir Córdoba por el viaje de egresados de 7mo.

-En la mujer que va al gimnasio queda sexy. 

2) Sin onda / Profesor de química / Catequista
-Hombre sin onda que se viste con lo que encuentra y/o le regalan. Compra ropa sin mirar. Añora esa época dónde le compraba ropa su mamá. Usa jean azul fuerte, recto y zapatillas deportivas negras o zapatos simil ortopédicos, con medias de toalla blancas, claro.  

-Profesor de química de secundario. A menudo se corta al afeitarse. 

-Catequista, obispo o cura fracasado. Tiene el sueño recurrente de estar en un confesionario ejerciendo la purgación de culpa a fieles religiosos. 
 
3) Tenista / Padre / Aparato / Rugbier
-Tenista en la cancha.

-Padre de sport yendo a tomar un café con su mujer y una pareja amiga a una confitería.

-Aparato en un cantobar. 

-Rugbier cuando sale de noche.

4) Técnico en computación
Técnico en computación nivel terciario. No universitario. Le gusta el queso mantecoso, le dice “Dulce” a la mermelada y todos los días sigue abriendo el ICQ: “Por las dudas” dice.  

5) Tarjetero de boliche en Capital

6) Tarjetero de boliche en la costa

7) Casual
Desprejuiciado. Se cree un campeón. Está al tanto de la existencia de las otras formas de colgarse el buzo y como no quiere que lo encasillen opta por ésta, pero sin quererlo, está siendo víctima también.  

8) Chica John L Cook / El “amigo” de las minas
-Chica entre cheta y cursi.

-Chico que merodea grupos de chicas con el único propósito de levantarse a alguna. Estrategia que resulta un rotundo fracaso. Todas lo toman por amigo y confidente.  

9) Pelotudo


02 junio 2012

Los Conjeturadores


Nosotros:
Un día así por que sí empezamos a hacer esto. (Algún día vamos a contar cómo fue)
Otro día agarramos una cámara y le empezamos a sacar fotos y a filmar.
Pero se nos volvió un vicio. Entonces para no irnos a la mierda nos pusimos unas reglas:

2.- Nunca Conjeturar sobre gente conocida. Ni vecinos, ni porteros, ni nadie que conozcamos mínimamente.

4.- Nunca Conjeturar sobre borrachos, discapacitados mentales o niños menores de 1 año.

6.- No podemos provocar ni influenciar la situación a Conjeturar.

Estas son algunas, hay más.
De apoco vamos a ir subiendo todo: Fotos, videos, audio, texto. 
Todo por la módica suma de un clic, acá gracias a los chicos de Bigote Falso. 
Los Conjeturadores.

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Conjetura #07
“Voyeur que espía a un voyeur tiene 100 años de perdón”

Al parecer estos individuos se apoltronaron allí buscando algo o a alguien. Su actitud poco indiscreta y a plena luz de las 12 del mediodía, estaría indicando que o bien están muy seguros de algo o bien no les importa ser vistos.

La única licencia que nos damos es con los nombres. Por eso que se dice que la gente tiene “cara de”. Licencia o quizá intuición pura, no sabemos.

-Marcela Espósito, Marcia Foster y Alfredo Dos Aires (de izquierda a derecha)  

Bueno, como pueden notar Marcia estaba lista para ir a su clase de step en Megatlon, tiene todo: el “equipete” de gym, las llaves de su 307, y el “celu”. No le hace falta nada más, ni siquiera plata. Hay gente que tiene tanta plata que no le hace falta llevarla encima. Alcanza y sobra con ser quién es. (Su actitud, su ropa, su cara).
Alfredo Dos Aires tiene algo que ver con la construcción de ese recientemente estrenado edificio. Se puede notar el casco en la luneta trasera de su auto. Casco que según el color determina el cargo a ocupar en el proyecto. Mientras más oscuro más abajo se está en la línea de mando. El blanco entonces es uno de los más altos, por lo tanto podemos Conjeturar que Alfredo es arquitecto o inversor.  
Marcela es vecina del barrio pero no del edificio. Sus pantalones pescadores, ya fuera de moda, son la prueba de que está vestida de entrecasa y acaba de llevar a sus hijos de 7 y 9 años a la escuela.
La cinta roja en su muñeca derecha indica que es supersticiosa. Está convencida de la existencia de vida extraterrestre y los fenómenos paranormales.
Fue la primera en percibir que algo extraño sucedía dentro de la cochera. Levantó sus gafas de sol y se las puso a modo de vincha para ver mejor.
 
Algo los distrajo a los tres por igual. Algo en la cochera del edificio fue más importante que sus quehaceres. Con cierta impunidad, ya que están apostados sin prurito alguno.
Marcia y Alfredo intentan escuchar, Marcela parece indicarles de dónde proviene el sonido. Quizás ven algo que desde el lente de nuestra cámara no conseguimos ver, algo que parece inquietarlos al punto tal que los mantiene pegados al portón como lagartijas en medianera en Verano.

Marcia a su vez pareciera estar hablando, tiene esa intención corporal, y Alfredo la estaría callando.
Esto podría estar indicando que están mirando algo prohibido, pero no ilegal.
Algo fuera de lo común, pero no peligroso.
Algo tremendamente llamativo, casi hipnótico, algo privado, algo que no debería ser de su incumbencia. Ellos son de palo, como se suele decir.   

Sólo dos cosas llamarían tanto la atención de un grupo de personas: un crimen o el sexo. Y como según nuestras Conjeturas, no es algo ni ilegal, ni peligroso, (porque no están llamando a la policía) estamos entonces en las condiciones de Conjeturar que Marcela, Marcia y Alfredo han pescado a algún vecino/a teniendo sexo en la cochera del edificio. Podría ser en un auto que no llegamos a ver o en un pasillo o en algún cuartito de limpieza o baulera. Imposible saberlo desde este ángulo.

24 mayo 2012

Los Conjeturadores


Una Cuota de voyeurismo.

Otra de perversión.

Y una muy muy lejana de astucia.


-Los Conjeturadores- Nacimos desviados   
Próximamente

Viaje al Centro de la Psique


#33
Evangelistas del Facebook
PorRodríguez

Últimamente tengo un problema. Bah tampoco es un problema, sino algo que se viene repitiendo y me rompe bien las pelotas.

En una charla eventual con mis amigos, amigos de mi novia, primos segundos, hermana, gente del “medio” (dios, que mierda decir gente del “medio”) como de la nada sale una especie de sugerencia, de sugerencia en calve enfática, de pregunta encubierta; no sabés si va con signos de exclamación, o si es una pregunta declarada. No sabés si es un reclamo, una orden a acatar o qué cosa. 

Como de la nada dicen: “¡¿Por qué no te haces un Facebook?!”
Repito, por la forma en la que lo dicen no sabés a donde ponerle la acentuación. ¿Me estás preguntando o me estás “invitando” a la reflexión, a que recapacite o algo?  
En los dos casos es un reclamo.
En ambos casos me rompe las pelotas por igual.
Me subestima, me invade.

Primero: es ponerse por encima, es pedante, es de mandón, de superado:
“Yo como soy capo, y tengo Facebook, te invito a vos que no sos tan capo a que con una cuenta de Facebook seas capo como lo soy yo.”    

Segundo:
¿Por qué me tendría que hacer una cuenta?
¿Me estoy perdiendo de mucho?
¿Por qué te interesa tanto que yo esté ahí?
Sé que no tenés acciones, ni que el bueno Zuckerberg te paga por cada nuevo usuario registrado.  
Entonces ¿por qué querés taaaanto que me una a esa comunidad? 
Te juro que no entiendo.
La conozco, entré con gente que tiene cuenta a ver un videito, a ver comentarios o alguna información y no me pareció gran cosa. Sí, útil en ocasiones, pero no imprescindible.
No sé que lo diferencia de los blogs o de otras comunidades.


Lo respeto igual. No digo que esté mal tener una cuenta, lo que no entiendo es por qué esa “militancia”, ese evangelismo fanático.

¿Qué, teniendo 297 amigos te sentís solo igual? ¿Querés llegar a mil, a 10 mil, a un millón?
¿Te sentís mal compartiendo toda tu vida vos solo, querés que todo el mundo comparta sus miserias? ¿Necesitas que todos vean y vos ver las miserias de TODOS?

“Comiendo fideos y tomando un rico vinito con Fer”

“Fin de en Mar Chiquita: Acá les dejo las 325 fotos!”     

“Volviendo a casa en el 106. Odio a la gente”

“Feliz cumple pa!!!! Una de las dos únicas personas que quiero en el mundo!”
   
“Al fin llego el día... esta noche parto a Costa Rica!!”

“Vamos amor cada vez falta menos! iupiiiiiiiiiiiii!!!!!!” (quééé? De que hablas?)

“Que lindo dormir hasta tarde diossss!!! que suerte q mi bebu ya creció y no llora más de nocheeeeeeee”

“Mi masa casera de pizza es Todo!!!”

“Si alguien me engaña lo crucifico de por vida, forever ok?


Sin palabras.

Por su puesto que pensar que toda la gente usa esta “magnifica” red social para cosas como esta, sería errado. También se usa para garchar, para reencontrarse con ex compañeros del colegio (que no hacía falta reencontrarse) y para garchar. (Ah, ya lo dije!).

No, enserio. Hay gente que lo usa con fines comerciales o para dar a conocer su trabajo social, artístico etc. Sobre todo las “Fanpage”, donde el acceso es libre. Si uno no tiene cuenta no puede poner el tan afamado “me gusta” pero puede ver la información. Suficiente. (Dicho sea de paso el nuevo diseño de estas fanpage es insólito. ¿Por qué hay dos columnas? ¿Qué es lo nuevo que se va posteando; del lado derecho o del izquierdo? ¿Por qué en algunas hay información repetida?). 

En conclusión:
Que se entienda bien, mi descargo no es con Facebook, sino con la gente.
Es para ellos este grito de guerra, porque no tengo nada en especial ni con Internet en general, ni con Facebook en particular. No me hago el snob, ni el que estoy afueras del mundo. Me gusta Internet; tengo varios blogs, cuenta en youtube, en taringa, en mercadolibre. 
Que sé yo, se dio así. Cuando Facebook se popularizó, no me hice y ahora no tengo ganas.

Al finalizar la charla con el grupo de amigos de turno digo:
–¡Ah che, pero me hice un Twitter!
–¡¡¡Dejate de joder!!!! –Me dicen con un recelo que sigo sin poder entender.  

18 mayo 2012

Los Conjeturadores


No es inventar

No es adivinar

No es deducir

Es Conjeturar


-Los Conjeturadores- Fisgones profesionales   
Próximamente

07 mayo 2012

Breve catálogo de insoportables domésticos #1: El abogado del calendario



Estrenamos sección de la mano (y el lápiz) de: Andrés Alberto

Pasen por su Revista Pis y no olviden comprar su libro “La Dura Vida”.
Mirenlo por ustedes mismos: http://revistapis.blogspot.com.ar/
(vieron que no miento)

Viaje al Centro de la Psique


#32
Segundo registro de obsesión conciente
PorRodríguez

Cuando era chico me cansaba, me agotaba la sola idea de tener la necesidad de respirar, pestañear y tragar saliva a la vez. 

Al racionalizarlo me volvía loco. No sabía qué hacer primero y qué después. Cada cuánto respirar, cada cuánto tragar saliva y/o pestañear.

Me pasaba en momentos muertos de la vida; a la hora de la siesta, en alguna sala de espera, en una clase de matemáticas, (dónde claramente no prestaba atención), o cuando me iba a dormir sin sueño.

A parte de ser uno de los primeros acercamientos a mi lista de obsesiones o manías. Creo que fue también una especie de primer crisis existencial. No sé cómo explicarlo, pero esa sensación me generaba angustia, un vacío raro, tendría más o menos 10 años. 
Pensaba que a medida que iba a ir creciendo, se iba poner cada vez peor. No me entraba en la cabeza, como la gente podía vivir así, con semejantes “tareas”: Pestañear, tragar saliva y respirar. Acciones interconectadas entre sí, en simultaneo e intercaladas, respetando una suerte de ritmo, de melodía muda, de coreografía invisible. Demasiado trabajo. Demasiada presión para un chico de 10 años. 

Y cuando me pasaba, a su vez pensaba que me estaba pasando. O sea, era conciente, decía: “oh no, ahí viene de nuevo”; “Ahí me está pasando otra vez”. 
Y me desesperaba pensar en pensar.
Me volvía loco.
Y lo peor es que no se lo podía decir a nadie. Me lo tenía que tragar. Por consiguiente una nueva carga. Al martirio de pestañear, tragar saliva y respirar se le sumaba el No poder compartirlo, el no poder sacarlo afuera.
Pensaba que iban a pensar que estaba loco. Y yo sabía que les pasaba a los “locos” de mi edad: Directo a la psicopedagoga. (Más tarde me mandaron pero por otro motivo que no viene al caso).
Entonces me callaba la boca. Era algo que enfrentaba solo. Era yo y esos pensamientos laberínticos. Yo y la obsesión de pestañear, tragar saliva y respirar, cara a cara. Otros se disputaban (entre compañeros) por un pebete de jamón y queso, por un bocadito “Holanda”, o por la pelota “Macu”, en la calle o en algún recreo. A mí, en ese momento, me tocó un duelo interno y secreto.       

Pero bueno por suerte acá estoy: Sano y salvo (?)

Por suerte con el tiempo fui mejorando (?)
O bueno, al menos, pude ir dejando de pensar al pedo (?)
Lo que es seguro que pude relajarme y disfrutar (?)

Por suerte sino, no sé que hubiera sido de mí y de la hermosa salud mental que luzco en la actualidad del hoy (?).  

Viaje al Centro de la Psique


#31
Odio las charlas eventuales con viejas chotas y mozos (en el orden que quieras)
PorRodríguez

Odio a las viejas en la parada del bondi, refugiadas de la lluvia o el sol, o simplemente apostadas al poste de la parada como si fuera radio 10 o almorzando con Mirtha Legrand.
Odio que me miren directo a la cara cuando bajo del cordón para ver si viene el colectivo.
Me explico: bajo del cordón, me asomo y miro al horizonte, el tiempo parece suspenderse por unos instantes, me siento un cazador, un suricato, pero cuando bajo la cabeza y encaro la vuelta a la vereda, las viejas me miran directo a la cara. Buscan en mi cara una expresión de “viene el bondi” molestísima. Dejame en paz, no quiero darte información de nada. No nos conocemos. ¿Qué me miras? Me molesta, me rompe bien las pelotas. Bajá del cordón y mirá vos vieja vaga. Si podes, no están tan hecha mierda.
Te conozco, sos de esas que da lastima para que le den el asiento.

El odio, por mirarme a la cara para ver si viene el bondi, en parte es porque el bondi NO viene. Me rompe más las pelotas, porque seguro que la vieja espera encontrar un interlocutor para hablar del transito, de la mala frecuencia de los colectivos y de la mar en coche. No, con migo no vas a tener esa suerte. Yo no hablo con viejas chotas, yo no hablo con gente que me incluye en sus opiniones de mierda. Yo soy de esos que cambio de bar cada dos por tres para no tener ningún tipo de relación con los mozos. Otros que me rompen las pelotas. Todos hablan de lo mismo, se paran ahí, cerca de tu mesa con la bandeja bajo el brazo y miran la televisión (casi siempre en TN) y comentan algo al aire, algo en voz alta, para que piques. Nooooooo. Con migo no.
Yo bajo la mirada y pongo mi mejor cara de póker. O a lo sumo apenas le sonrío y me paro para ir al baño, cualquier movimiento brusco que desconcierte es bueno. O la mejor es mirar el celular, mirarlo y hacer de cuenta que pasó algo, que alguien te mandó algo. Lo mirás, buscás en el buzón de entrada y haces de cuenta que respondes. Pero en realidad estás borrando mensajes o escribiendo cualquier cosa.
Otra es buscar algo en la mochila, esa no falla. Me meto de cabeza y revuelvo todo, me hago el que no encuentro y finalmente saco todo. Un libro, un cuaderno, una carpeta, lapiceras. Pongo cara de trabajo, pongo cara de preocupado, de “tengo un quilombo”. Doy vueltas, abro todo a la vez, miro la agenda, anoto algo, (hago que anoto), abro el libro y releo el índice, para cuándo levanto la vista el mozo se mando a mudar. Fiu. Listo, me apoyo sobre el respaldo de la silla y me digno a mirar por la ventana.
Otra guerra ganada, otro mozo espantado. Ya en ese bar no hay misterios para mi.

Pero volviendo a las viejas de la parada del bondi, ¿dije que las odio? sí, creo que si. Por eso hago la vista gorda, por eso uso anteojos negros, por eso me mantengo con cierta distancia en la parada, para evitar viejas, para evitar cualquier tipo de charla superflua y pelotuda. No es que me haga el profundo, pero ya se entiende ¿no?.  

03 mayo 2012

Los Conjeturadores



Ni chusmas de barrio.

Ni detectives de la serie negra.

Ni perversos sin nada que hacer.

Ni espías rusos. 


-Los Conjeturadores- Voyeurismo Funcional y Cotidiano
Próximamente

28 abril 2012

El problema a la hora de pedir Delivery

PorCulp

No sé por qué guardamos tantos volantes de pizzerías, parrillas, heladerías, sandwiches de miga, sushi, rotiserías y comida china.      

Todos tenemos un sector destinado a estos volantes: un cajón, un folio, con una gomita elástica arriba de la heladera, una carpeta de 3 solapas desvencijada, pegados con un imán de alto poder en la heladera o simplemente uno arriba de otro sobre las páginas amarillas en la mesita del teléfono.
Creemos que están bien acomodados, nos mentimos a nosotros mismos. “No, si están bárbaros ahí, todos juntitos, ahí, en ‘su’ sector”. Pero lo cierto es que se van acumulando, la pila va aumentando de tamaño casi a niveles astronómicos sin darnos cuenta.

¿Para qué juntamos tantos? ¿Por qué los acopiamos, por qué los acumulamos y acumulamos? ¿Para qué, si después nunca encontramos el que buscamos o el que medianamente nos convence está totalmente desactualizado?

Se encuentran cosas increíbles, cosas como: “Che boludo, es imposible que una grande de mozzarella cueste 6 pesos! ¡¡Esto debe estar del 97!! Ni el local debe existir”.
O Vemos que hay una especie de sucesión de volantes: está el del 2009, el del 2010, y el del 2011. “Ok, me falta el del 2012 y lleno el álbum” decimos en voz alta aunque estemos solos.   

Y nos prometemos hacer una selección, nos prometemos “limpiar” el cajón y dejar sólo los útiles; 2 o 3 de pizzerías, uno de comida china, uno de una parrilla, la heladería de barrio y Munchis o Fredo (para cuando haya visitas). Pero nunca lo hacemos. Siempre la misma historia. Siempre el mismo problema a la hora de elegir, ¿todo para qué? Para terminar pidiendo en el lugar de siempre.  

24 abril 2012

Viaje al Centro de la Psique

#30
Especial: Amigos “especiales” I
PorSebastián

INTRODUCCIÓN

Tengo amigos “especiales”
En cada juntada con estos geniales especimenes me empapo de un centenar de tremendas historias.

Ellos piensan que voy porque los quiero, porque la paso bien. Bueno, un poco sí, pero fundamentalmente lo hago para escuchar historias, para recolectar casos increíbles, obsesiones que rozan lo patológico, manías poco menos que alarmantes.

Charlo sí, pero también agudizo el oído, le saco punta al lápiz, y les tiro de la lengua. Los agito para que se suelten y me/nos cuenten eso que tuvieron oculto por más de media vida, eso que se guardan con recelo y vergüenza. Los arengo para que se suelten, para que cuenten TODO. Porque en el fondo lo quieren sacar. Compartirlo, encontrar un caso parecido, sentirse acompañados, hermanados, menos solos, menos desgraciados, menos infelices, menos pobres tipos, menos... bueno, ya se entiende.       

Y ahora, en este lugar, sin ningún tipo de culpa voy a ir exponiendo uno a uno sus “temas”, una a una esas historias retorcidas. Porque merecen que el mundo las conozca. Es un simple acto de justicia. Una pelea que ganamos en vida. (?)    

Y acá es donde viene la parte que tengo que decir que para proteger su imagen, bla bla bla, voy a cambiar los nombres y ciertos detalles pero ¡No!. La cosa justamente es que seamos nosotros mismo, para así purgar toda esa mierda acumulada. Que esas historias de obsesiones se hagan carne, que vivan más allá de uno, que salgan y se paseen por la net toda. Y la única forma de hacer eso es con nombre y apellido, y/o apodo o motete. Y donde nuestras juntadas vendrían a ser, ni más ni menos, que seudo sesiones de psicoanálisis muy muy pedorras y de café, y yo un simple apuntador.   

TEXTO

Entre el barullo de una charla mundana y sobre temas más bien intrascendentes, como sin querer van surgiendo ciertos tópicos, ciertas cuestiones que enseguida despiertan la atención de todos. 
Las risotadas son inevitables, son claramente de vergüenza, se ven subir los calores y el volumen de la voz, es una mezcla rara de no querer contarlo con; “no hay nada que quiera más en el mundo que contar esto”. Esa sensación de lo prohibido, de lo intimo. 
Tema recurrente es que Casanova, miembro fundamental de esta cofradía, va de cuerpo, esté en su casa o en la oficina, sacándose la totalidad de la ropa, esto incluye HASTA el reloj. Caga DESNUDO para hablar mal y pronto. Afirma que las virtudes son infinitas, y nos invita a que lo hagamos, diciendo que, como la droga, es un camino de ida.
Pero la cosa es que siempre volvemos una y otra vez a este tema. Queremos saber más, preguntamos y repreguntamos las mismas cosas; quizá esta vez sume algún detalle que la vez anterior pasó por alto, quizá cuente algún día en particular. Casi siempre no hay mucho más, (ni mucho menos) es eso. Pero por alguna razón nos gusta escucharlo una y otra vez, como un chico le pide a su padre que le cuente el mismo cuento cada noche antes de dormir.

Pato, promotor y agitador nato, puede hacer un tema de charla “caliente” casi de cualquier cosa, nos sorprende con una nueva: nos dice que en ocasiones (pero acá podemos afirmar que lo hace siempre) ha lavado los huevos una vez desenvueltos del papel de diario. Pero no es por la tinta de las noticias viejas, ya que también lo haría si el envoltorio fuera el de cartón. Lo hace por que considera que “salen” sucios de la gallina (¡es genial!). Los lava con agua y DETERGENTE, los frega como si estuviera lavando los platos sucios. Su caballito de batalla es que al hervir varias cosas a la vez, de esta forma, evitaría el traspaso de algún tipo de germen. Al unísono le decimos que al hervir ninguna bacteria sería capaz de sobrevivir, ni hablar si se trata de huevos fritos, donde descartaría la cáscara. Así y todo, sigue y va a seguir, lavando los huevos con detergente. 

Elevando la voz, hace su aparición en escena Caro, con su energía y su seguridad, vapuleada injustamente por su sinceridad brutal, hace lo suyo, y dice que le resulta totalmente imposible cualquier tipo de contacto con los satches de leche o yogurt. Para evitar siquiera el roce de esos productos entre fríos, mojados, y olorosos (acá te damos la derecha) realiza las compras acompañada de su hija, a quién le delega la “ardua” tarea de agarrar los satches y depositarlos en el changuito. (Es de una sinceridad enorme mandar a un hijo a que haga lo que uno no puede, sin explicación lógica de por medio).  

Yo agrego, confraternizándome con Caro, que antes de guardar cualquier sachets, les paso un trapito tratando de tocarlo lo menos posible, al igual que a cada sifón que meto en la heladera. Preseguido, en ese caso, de un breve chorrito sobre la pileta, para lavar el pico por dentro. (?) Ok, sé que no tiene mucho sentido, pero son esas cosas que van de generación en generación. Algunos heredan un idioma tradicional, otros el arte del ajedrez o una receta milenaria. Kiko, hombre encargado de mi educación y padre, me lo dijo un día cuando era chico, y desde entonces sigo hasta la fecha con la practica de “limpiar” el pico tirando un chorro de soda sobre la pileta.   

Continuará.     

Hay algo extraño en este grupo.
Extrañeza que no nos preocupa, más bien nos divierte (menuda cosa).
Y todavía hay mucho más.
       

19 abril 2012

Los Conjeturadores

Si leyendo un libro en el colectivo, escuchás de pasada una conversación, y de pronto no podés seguir con la lectura porque la charla te interesa más...

Si caminando por la calle no podés evitar mirar a través de una ventana cuando está abierta...

Si tratás de pensar de qué trabaja tu vecino o dónde va cuando sale a las 2 de la mañana...

Definitivamente esta serie es para vos.



-Los Conjeturadores- Detectives de lo cotidiano 
Próximamente 

11 abril 2012

Viaje al Centro de la Psique

#29
Obsesión por el “mote”
¿Sabés cómo la gente te agenda en sus mails?
PorRodríguez

Me obsesiona ver con qué nombre la gente me agenda en sus mails.
Esto es muy simple, al recibir un mail grupal con copia abierta, se puede ver con qué nombre, sobrenombre, apodo, alias, mote, motete o signo característico esa persona guarda tu contacto en su casilla de mail. Cosas como “Carlos amigo de Juanchi del Estrada”, “Miguel Ángel novio de Gise, actualmente separados”, “Maru Rojas -Actriz-”, Julieta (amiga de Eva) la rubia”, “Carrera de Primeros auxilios de Raymundo –bicicleta- Martínez”, “Marito (el pibe)”, “Cata, amiga de la hermana de agus que con caro son conocidas de las chicas del fondo a su vez amigas de Juan Cruz, el primo de Tati”. Por sólo mencionar algunos casos.  

Me gusta y me obsesiona a la vez, es divertido y aterrador, ya que uno se puede encontrar con las peores cosas, “Juancho el hermano bobo del Tucu” o quién sabe qué cosas más.
Por ello ojo, ojo como agendan a los contactos porque se ve. Ojo como mandan sus mails, con copia oculta o abierta, a la vista de todos.
Ojo, porque si no toman los recaudos, se ve, todo se ve.

Siempre alertando a la sociedad.
Ok, no hay de qué.

Próximamente, y atravesando ciertos limites, te vamos a enseñar como tomar prestados los teléfonos celulares de amigos, familiares, y allegados sin que lo noten, para ver cómo te agendan ahí.

Informe Especial: Comportamientos en la vía pública I

La fruta podrida somos nosotros
PorCulp
Colaboración: Regina Falangie

Es la verdulería un lugar, donde sin darnos cuenta, dejamos ver nuestras miserias, nuestras peores cosas.
Nos plantamos como si fuéramos reyes, como si fuéramos los dueños de algo. Decimos cosas terribles, cosas patéticas, cosas que me dan vergüenza ajena de sólo pensar.
Los comentarios típicos que se suelen escuchar son ambiguos, son preguntas, pero también órdenes enfáticas. 
“¿¡Cómo están las ciruelitas!? ¿¡y los melones!?”; “¿¡los tomates, están lindos!?”;
Para volverse lisa y llanamente en ordenes a acatar: “No me metas cualquier cosa eh, el otro día las bananas estaban todas pasadas, mirá que sino te traigo todo de vuelta”; “Me dijo Rosita que ayer le vendiste unas uvas agrias, incomibles. Yo te las escupo una a una y te las traigo eh!”; “¿¿Un pomelo dulce?? Donde la viste, los pomelos no son dulces, para eso uno le pone azúcar!”

Hay algo perverso en esos comentarios, algo oscuro, algo digno de estudio. Como si fuera una especie de fuga, de escape. Todo nuestro costado más siniestro parece desembocar ahí, en ese lugar y en ese momento.
  
Y no nos basta, No! Vamos más allá. A nuestros despectivos, casi perversos comentarios, le sumamos nuestra influencia corporal. Nos arriamos, como bajándonos de quién sabe qué pedestal, metiendo el cuerpo en escena y nos damos el lujo de tocar la fruta y la verdura. ¿quiénes nos creemos que somos?, tomamos un durazno y decimos o más bien juzgamos: “¿¡a ver cómo están los duraznitos!?”, y lo movemos, de arriba a abajo chequeando su peso, su consistencia, lo apretamos revisando su madures, LO OLEMOS, (que cara duras) y finalmente lo rotamos buscando el error, la excusa que nos habilite a quejarnos, a saltar como leche hervida: “¡¡ves!! ¡me ibas a meter cualquier porquería!”.
Ahí soltando la fruta sobre las restantes como si estuviera contaminada, exageramos que ese sector semipodrido o apenas oxidado, nos manchó la mano. Sobre-actuamos la molestia, pero en el fondo estamos orgullosos, orgullosos de que no nos pudieron cagar.
Somos insoportables. 

Después, apurando el trámite como si fuéramos empresarios con una agenda más grande que la guía telefónica. A la silvestre pregunta del vendedor: “¿algo más?” concluimos nuestro asqueroso comportamiento con un: “no no, está bien, nada más” ofendidos como nunca ¡Dios! que artistas que somos. 
  
Pagamos con los peores billetes, con esos que están en el fondo del bolsillo, todos arrugados, grises y finitos, y nos vamos.

Somos horribles.
Y la verdulería, por alguna razón, es la puerta o la ventana que deja salir esa sustancia rancia y putrefacta impregnada en lo más profundo de nosotros.  

29 marzo 2012

Cartel #6

En comunicación directa


¿Pero hay señal? ¿Seguro? Avisame, no sé, dame una señal! (tupa tupa chtsss)    

Viaje al Centro de la Psique

#28
El baño, lugar sagrado
PorRodríguez

Me pone incómodo que me hablen cuando estoy en el baño, en el mejor momento de la “necesidad” sea lo primero o lo segundo.

¿Por qué me tienen que gritar desde afuera? ¿No ven que estoy en el baño, no ven que está la puerta cerrada y no se escucha bien? ¿No ven que estoy ocupado? O sea, es verdad, no lo están viendo, pero piensen dos segundos: si estoy en el baño con la puerta cerrada, seguro que debo andar en algo. Algo privado. Algo que prefiero guardarme para mí.
Te gritan preguntando algo, casi siempre dónde está tal cosa, como vos no respondés, insisten, y no te queda más remedio que detener TU momento de intimidad, TU momento de diálogo privado con vos mismo; en el cenit del placer tenés que hablar, tenés que cortar ese lazo que te unía con algo más allá. Tenés que “volver”, “bajar” al mundo ordinario y pensar –obligado- de qué catzo te están hablando, y buscar la respuesta justa para que te dejen en paz, para poder volver lo más rápido posible al lugar donde estabas segundos antes. Ese lugar tuyo. Ese lugar sagrado.

Donde -si es lo segundo- no puede faltar una buena y regia revista de historietas.


28 marzo 2012

Cartel / Postal #5

La siesta de los canes

  
La Falda 15:47hs.
En una ciudad donde todo el mundo duerme la siesta, los perros no podían quedarse atrás.

27 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#27
Algo así como un superhéroe
PorRodríguez

Soy completamente un ignorante en el tema idiomas, en todos, hasta en el inglés (saben -los que siguen el blog- que ni el portugués entiendo) pero por estos días me pasó algo extraordinario. Quizá fue por ver muchas películas y series, no sé,  pero resulta que la otra vuelta, mirando una serie que no viene al caso (bue “Big Bang Theory”) y comiendo a la vez, entendí sin leer. Bajando la cabeza para cortar la milanesa, seguí perfectamente el hilo del diálogo sin perderme, sin tener que parar y rebobinar. 
Fue una sensación magnífica, me sentí poderoso, sentí que una compuerta se abría, un nuevo nivel de percepción, sentí que me estaba convirtiendo en algo así como un superhéroe.

Bueno, quizá me entiendan, quizá me juzguen de exagerado.
Allá ustedes.  
Acá yo y con una gran responsabilidad sobre mis hombros (no todo es color de rosas) porque como saben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.    

  

23 marzo 2012

Verdad #11

-Siempre que nos despertamos de una siesta profunda y no planeada, (aparte de estar babeados) No entendemos nada, literalmente. Pensamos que ya es de mañana, que estamos llegando tarde al trabajo, a una cita o a una reunión impostergable, que hay un ataque alienígena en la calle, un incendio silencioso alrededor o incluso llegamos a creernos (como real) el último sueño.

Tiburcio Plátano  

18 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#26
No todo tiempo pasado fue mejor, pero... con los colectiveros pega en el palo
PorRodríguez
Con la colaboración de Lucilda

A riesgo de pecar de viejo choto, diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, (frase que nunca me gustó), quiero decir que no sé qué carajo les pasa a los colectiveros. No entiendo, no sé, no me entra en la cabeza, por qué van clavando el pedal del freno y el del acelerador a un ritmo frenético, histérico. Sin ningún tipo de reparo, de cuidado, teniendo en cuenta que llevan mucha gente; gente parada, gente amontonada, gente con bolsas, con mochilas y maletines; ancianos con bastones de tres patas, niños, embarazadas, pelados y contadores públicos. 
Pareciera que ex-empleados del viejo y mítico Italpark, (más precisamente los que operaban los “autitos chocadores”) se pusieron todos a manejar colectivos.

Un amigo me dijo que es por los nuevos “coches” (“¿¿Coches”?? ¿¿qué sos? ¡boludo! ¿qué te haces el que hablas en el idioma de los colectiveros? ¿qué decís coches? se dice ¡¡Colectivos!! ¡Colectivos! ¡¿me escuchaste!?), dice que como tienen cajas automáticas, son más toscos, y resulta más difícil que las frenadas y los aceleres sean armoniosos.
Cuando me dijo esto, le presté especial atención al conducir, y quizás sean un poco más duros estos vehículos, pero no me jodan, no manejan con la cautela, la paciencia y la dedicación de antes.
 
Por ello que, insistiendo en que no pretendo realzar lo viejo, ni vanagloriar el pasado por que sí, afirmo: Los colectiveros ya no son lo que eran. Punto, lo dije. 

08 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#25
Mormones de la canción:
Cuando un amigo te hace escuchar su canción favorita
PorRodríguez

Situación de mierda cuando un amigo cebado (recontra cebado) te muestra una canción y te dice, -te obliga-, a que la escuches, a que la escuches entera, de pe a pa. Te exige a que dejes lo que sea que estabas haciendo y pongas todos tus sentidos a su disposición. Diciendo cosas como: “¡Escuchá, escuchá!... escuchá la letra,... ... mirá, mirá esta parte … ...” acompañado de un gestito con el dedo índice sobre su oreja.
Y después lo que pensabas que no podía pasar, canta a la par, con cara de loco te mira a los ojos y canta la parte de la letra que más lo conmueve, alternando la cara de loco con una “sentida”, entrecerrando los ojos. Y para colmo la canción no termina más, es el tema más largo del mundo. Vos lo único que querés es salir de esa situación, querés escaparte, querés salir corriendo, pero no, por respeto, por la estima que le tenes, te quedas. Te quedas y resignado escuchas la canción entera. Quizá hasta te gusta. O sea, el problema no es ese, es muy probable que el tema esté bueno, lo que resulta insoportable es la situación, que te fuercen a escucharla, y no a escucharla así nomás, no! Tenes que prestarle atención, estando en el barullo de un asado medio “picados”; o en una fiesta entre mucha gente, humo y poca luz; o lo que resulta más incómodo, estando solos, solos en SU casa. Él cantándote a vos. Y vos con la presión de que te guste, con la presión de asimilar la canción de un momento para otro. Teniendo que poner cara de atención, y prestarla de verdad. Teniendo que poner cara de “que buena”, cara de “sentir” la letra.
Demasiado para mi.

Las cosas pasan cuando pasan, hay momentos distintos para cada uno.
La imposición de cualquier cosa en realidad te tira para atrás. Como los mormones o los evangelistas que van casa por casa queriéndote meter la palabra de dios, estos amigos te quieren convencer que ellos escuchan buena música, mientras que vos estás en la boludes, ellos tienen la posta.  

Es un problema que tenemos, en general, no sólo recomendar sino “obligar” al otro a que escuche una canción, a que mire tal o cual película. ¿Por qué cuando hablamos de películas, le decimos al otro “¿¿no viste esa película?? ¡¡Tenes que mirarla chabón!!”
¿Por qué esa cosa de querer imponerle al otro sus “temas”? ¿Por qué? Es pedante, creemos que nos la sabemos todas, recomendando películas raras, de países exóticos, o del año de jopo. Nos gusta saber algo que el otro no, y lo usamos como un arma, como nuestro caballito de batalla. No estamos solamente recomendando, estamos poniéndonos por encima, diciendo “mirá que capo que soy, mirá que películas copadas que veo, y que canciones comprometidas con la causa que conozco papá”.

Somos despreciables.

Pero el peor en su especie es el recientemente mentado amigo que te acorrala  “invitándote” a escuchar su canción favorita.   



07 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#24
Reflexión veraniega de vacaciones: Es denigrante ponerse protector solar
PorRodríguez

Partamos de la base que uno no tiene un cuerpo privilegiado, ni mucho menos, más bien todo lo contrario. Tirando a todo flojo, cosas que cuelgan, y de un blanco extremo. Pero es justamente por ello que debemos ponernos protector solar en abundancias, para después no padecer ese quemado color rosa fluorescente. Yo no me bronceo, la gente cool se broncea, yo me quemo, me quemo mal, llegando casi a quemaduras de uno o dos grados. Pero eso es otro tema, la cosa es que ponerse protector en la playa o espacio destinado a la recreación veraniega es denigrante.
Llegamos a la playa con remera, anteojos, gorrito, y una bermuda que nos sobrepasa la rodilla. Como el sol, es un verdadero asesino, no nos queda más remedio que untarnos esa espesa crema sobre el cuerpo (transpirado).
Primero los brazos, no es tan complicado, luego las piernas, los empeines, y esa zona en la que nadie repara, pero que quemarse ahí según dicen es uno de los peores dolores registrados; el pliegue atrás de las rodillas. Después la cara, ojo, acá hay que tener dos cuidados especiales: 1) no debemos cerrar los ojos al refregarnos el protector, queda entre patético y que lo estás disfrutando. Y 2) Debemos esparcir en su totalidad el protector de modo que NO queden sectores blancos sobre los cachetes, ni frente, ni debajo de los ojos a modo de jugador de rugby.   
Luego sí, no queda más remedio que sacarse la remera: No sin antes relojear el entorno para ver si hay ávidos de reírse de los demás, o algún grupo de supermodelos, y metiendo panza (acto totalmente patético y en vano, porque a leguas se nota que uno está metiéndola tratando de ocultar lo inocultable) y comenzamos a untarnos con desgano el protector, mirando más que nada a la gente alrededor, que nuestro propio cuerpo. El pecho, los hombros, el cuello, hasta ahí bien, pero después pasamos a la panza, dios me libre, me guarde y me reparta. ¿Hay cosa más denigrante? ¿¡Hay algo peor que remover la carne con movimientos circulares a la vista de todos?! Si, Los flotadores, (dios, hasta me da vergüenza escribirlo), que forma de llamar a ese sector del torso tan desagradable, pero tan certera a la vez.
  
Por último para dar finalmente por concluida esta actividad nefasta; es pasarle la posta a alguien (en el mejor de los casos, una novia, en el peor, un amigo, un primo o nuestro propio padre que muy sueltitos se ofrecen a hacernos el favor, ojo, no “el favor” eh), para que nos unte cual tostada de carne blanca, fofa y en ocasiones con vellos, protector en la espalda. Lo único que uno quiere es que ese momento pase lo más rápido posible, cerramos los ojos o miramos un punto fijo, al vacío deseando a gritos que nadie nos esté mirando. Que haga una aparición salvadora un vendedor ambulante ofreciendo la cosa más extravagante de toda la playa para que se lleve la atención.

Bueno ahí sí, estamos listos, listos no sé bien para qué, porque como somos tan blancos y hace tanto que no nos exponemos al sol, que nos abruma, nos quema por dentro, entonces enseguida buscamos un lugar con sombra, ya sea nuestra sombrilla pasada de moda o el bar del balneario. Y nos pasemos ahí la tarde, tomando licuados, leyendo alguna novela pedorra de verano o haciendo crucigramas.  


14 febrero 2012

Verdad #10

-No hay nada más lindo que acostarse con las sabanas limpias, recién cambiadas.

-Tiburcio Plátano-   

Informe Especial: comportamientos en la Net I

El porno amateur y nacional 
PorBigoteFalso

La práctica del visionado de pornografía en Internet es ya moneda corriente. Es parte de nuestras vidas, de alguna u otra manera, directa o indirectamente. 
Entre los distintos estilos dentro del género; El amateur, (este subgénero nace con la llegada de Internet) es uno de los más buscados por los usuarios hombres con pelos en la espalda, mujeres de 35 años, oficinistas en general, cadetes administrativos y pelados que se rapan a cero las pocas partes de pelo que aún le crecen.

La estadística de nuestro país, arroja que de cada 10 personas que consumen estos videos, 7 buscan no sólo amateur sino también que sean nacionales, argentinos, con diálogos coloquiales y el tan preciado “oh yeah” en castellano.  

Las virtudes son infinitas.

Las diferencias del porno amateur y nacional, con el porno producido y yanqui, son más que evidentes: más realismo; lenguaje entendible; mujeres comunes y a veces muy lindas; cuando las mujeres gozan y el video es realmente amateur, deben estar gozando de verdad; cuerpos normales, no esculturales, ni trabados, ni aceitosos; posiciones que se pueden hacer; la duración del acto suele no superar los 25 minutos, con errores, con bajas en la intensidad, no como los físico-culturistas de las películas americanas que ametrallan a su partener durante 1 hora por reloj sin titubear (eso es, hay que decirlo, la magia del montaje); entre muchas, muchas más.

Este realismo provoca una cercanía nunca antes experimentada. Llegando incluso a niveles muy altos de excitación. Los investigadores afirman que se debe a la identificación que sienten los espectadores con los personajes, “es como estar ahí” dice uno de los miembros examinados para dicho informe. Esa es la enorme ventaja, es sentir que uno está allí, o lo que es mejor, es sentir que podría estar. 

Sin embargo, detrás de todo esto hay algo más, hay algo que se esconde, una fantasía, un anhelo oculto: El grupo de psicólogos destacó que un patrón se repetía; el 98% de los casos tenían una fantasía muy profunda, una fantasía que no se vislumbraba en los comentarios de oficina, o en el bar, o en la canchita de fútbol 5. El anhelo de estos espectadores de porno amateur y nacional es la de encontrar en “acción” a esa compañera del colegio que los volvió locos durante los 5 años del secundario; a alguna bomba del barrio que nunca les dio bola; a la ex-novia de algún amigo que rajaba la tierra, pero que, por respeto, siempre evitaron mirarla; a sus primos; a compañeros de trabajo; a jefes y la lista sigue.

Sumado, a las bondades ya mencionadas de estos videos, se le agrega este pequeño detalle. Este porcentaje de espectadores, mira estos videos con un plus, con un condimento extra: “a ver si me encuentro a la turrita de juli” dijo en voz alta uno de los miembros examinados, mientras buscaba videos en Internet en el cuarto de observación.   

La estadística dice que 07% llegó a buen puerto, y encontró ese plus, esa minita, o ese hombre que los volvía locos. 

Pero no todo es una panacea. Sin saber, estos espectadores están jugando con fuego. Con poderes que no podrían dominar. Es simple: probabilidad; si un sector encontró lo que secretamente buscaba, es cuestión de tiempo para toparse con el horror. 
Si en esa búsqueda dieron con una chica o chico x del pasado ¿qué los aleja de encontrar a una ex-novia que esté gozando a lo loca, más con su nuevo amante/novio que con ellos, incluso estar haciendo cosas que antes se negaba hacer? (la muy turra). O lo que es peor, y un trauma más para la muy débil psiquis del espectador de estas cintas 
¿Quién dice que no se topen con sus propios hermanas/os de sangre haciendo la chanchada, o incluso, hasta con sus padres?!

¿Cómo se podría volver de eso? ¿Se podría volver a mantener una relación sexual sana después de ver a sus padres o hermanos “haciéndolo”?

No, definitivamente no. Perturbaría por completo su vida sexual, o lo que es peor, quizá hasta les saque los deseos de ver porno en Internet.
¿¿Alguien se puede imaginar eso??  

Es por ello que este estudio pretende concientizar a los usuarios de pornografía amateur y nacional.

Para evitar una tragedia, les aconsejamos que miren las “capturas” (las fotos), chequeen los comentarios (si es una web tipo comunidad con mensajes) para lograr armarse una idea del video a visualizar. 
No se dejen llevar por los títulos: “La morocha viciosa de barrio norte, 100% amateur Argentino”.  

Por un porno amateur y nacional libre de traumas.    
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10 febrero 2012

Verdad #9

-Es inevitable que en un corte de luz en tu casa, yendo al baño, con una vela o una linterna en mano, no manotees la llave de luz intentando encenderla.


-Juan Carlos Manfroto- 

Viaje al Centro de la Psique

#23
Fisgones de lo cotidiano
PorRodríguez

Me pone incómodo que comprando en el chino, la gente me mire los productos.

Figúrense: parado en la cola del chino, cargando el canasto del antebrazo, pero poniéndolo más que nada para adelante (ya van a entender). La cola va avanzando. Hasta ahí todo bien (bue hay otro temita que a veces la gente o se pone pegado o deja una enorme distancia, tanto que uno no sabe si está en la cola o simplemente se paró ahí, revisando mentalmente qué le falta comprar. Pero ese es otro tema). Bueno, llega mi turno, listo, buenísimo, comienzo a sacar las cosas, los productos, (que claramente no voy a describir), los saco uno a uno. Ahí es donde sucede: La gente que está en la cola, atrás mío, se lanza a la carga con las miraditas. ¿Podés creer? los muy desfachatados, miran, qué digo miran, observan, estudian, analizan cada producto que saco del canasto. Acto seguido la mirada es para mí, me miran de arriba abajo. Siento como me clavan los ojos en la nunca, los siento en los hombros, pesados, como un yunque. Porque no es una miradita inocente, nooo, si me miraran como sin querer, no habría problema. Pero no, el asunto es que me juzgan. Van con la mirada de un lugar a otro: de los productos, a mí, de mí a los productos, asintiendo con la cabeza acompañado de un gestito, casi pronunciando algo, muy para adentro, un “mum”, pero que yo escucho, ¡lo escucho bien! Muy bien “Fuerte y claro” como dicen en la guerra.
Con esa mirada están haciendo un claro juicio de valor. Y yo me siento desnudo, desvalido. Están mirando mis productos, no es joda, es algo íntimo. Y no exagero eh, piénselo dos segundos, es como que les estén mirando la heladera, el botiquín del baño, las alacenas, como que estén mirando cuando se depilan o están indispuestas, cuando se afeitan, cuando se arreglan para salir, si se lavan los dientes así nomás o si profundizan, (cepillos, enjuagues bucales, hilo dental) si les gusta el papel higiénico suavecito y con ositos o prefieren la “lija”; pueden ver qué vino toman, si son pijoteros, de buen tomar, o si simplemente si siguen las modas. Saben si especulan con los precios, si van tras las promociones y ofertas, o si no reparan en gastos, comprando chucherías, boludeces, lujos; si cuidan la silueta, si están en la dieta de Cormillot, si comen sano, si están enfermos de algo, o si comen hasta explotar. TODO.
No es joda. Saben todo, son arpías, animales de rapiña, espías de lo cotidiano, son fisgones, voyeures, metiches, enfermos sin escrúpulos, sin vergüenza ni códigos de convivencia.  
Los detesto, en realidad me dan lastima, son seres sin vida, vacíos, huecos, pobres tipos que tiene que alimentarse de historias ajenas, de vidas ajenas. 
¡Son vampiros del supermercado chino!  

Una vez que voy dejando los productos, intento poner el cuerpo tapando un poco, meto la espalda para que no puedan ver qué y cuánto compré de esto, o de aquello. Apoyo las cosas cerca del láser para que la china los marque rápido, y después paso del otro lado sin perder un segundo para embolsar todo rápido, tan rápido que casi ni me fijo en la cuenta. Digo todo que sí, y pago sea lo que sea. Lo único que quiero es irme, tapar mis productos, taparlos bien, que no los vean, salir rajando. 

En conclusión, queridos amigos, como estos fisgones de lo cotidiano no van a dejar su perversión, yo, después de un largo análisis ético (de más o menos 23 segundos) me he decidido a pagarles con la misma moneda.
Así que ojo, quedan advertidos: 
¡Los estoy mirando!
¡A todos!

Nos estamos viendo (en la cola del chino).    

20 enero 2012

Reflexión Veraniega


Veranear en algún lugar sin mar, río, arrollo, lago, laguna o charquito para aunque sea meter los pies, es como una panza sin ombligo, como comer un huevo frito sin yema, como una teta sin pezón.

Cachito Lambaré