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24 enero 2013

Farmacity me debe 2 lucas


#37
El negocio de la falopa legal, te coge de parado. 
PorCulp 

Quizá exagero con el monto. Pero resulta que cada vez que voy a ese mini emporio de la medicina moderna, siempre la cajera de turno “me ve la cara”.

Pago los productos X, que dan por suma una cantidad X, y la empleada con su mejor cara de póker, siempre, (o sea, SIEMPRE: si fui 10 veces en el mes, ¡LAS 10 VECES!) me suelta muy ligera la pregunta: “¿te puedo deber 10 centavos?”.

Las primeras veces mi boca habló casi automáticamente: “buen”.
Después de la tercera vez empecé a sospechar. (Sí, a veces soy un poco lento para darme cuenta de ciertas cositas, ¿¡ok!?)

Detengámonos un segundo en la pregunta de la cajera de esta ciudad de la droga:
“¿Te puedo DEBER 10 centavos?”

Analicémosla.

Ok, VOS me vas a deber a MI 10 guitas. 
O sea, me vas a deber, vas a estar en DEUDA conmigo.
No hay drama, pero como es TU culpa, (sos un comercio –enorme– y NO tenés el cambio necesario), no hace falta que venga a comprar nada. Paso mañana, antes de ir al laburo a buscarlos, ¿qué te parece?

Eso es lo que cualquier ciudadano de bien entiende por “deber”, por el concepto de “deuda”.

Pero no, la cajera, ese instrumento del mal, no tiene ni la menor intención de que aquello suceda.
Es, entonces, una mentira más grande que una casa; una estafa lisa y llanamente, un manoseo fino de orto, una toqueteada de cantos con guante blanco.

La traducción a esa “inocente” pregunta es la siguiente: “Che, cara de balde ¿te puedo re-contra cagar 10 centavos?” 

Los números no mienten:
10 centavos por pelotudo.
A razón de 100 pelotudos (quizá más) por día = 10 pesos.
Al mes son 300 pesos.
Al año 3.600 pesos.

¿Entonces qué vas a hacer la próxima vez que necesites caramelos para la cabeza o una pomadita para los hongos?

Si sos terco e insistís con farmacity, bueh, pero exigí los 10 centavos a como de lugar, inmolate si es necesario.

Desde acá fomentamos (y lejos de algún tipo de melancolía barata) que vayas a la vieja farmacia de barrio, la cual nunca deberías (deberíamos) haber abandonado. 


Nota al margen: Cada vez que estoy en la cola de farmacity, ese laberinto de chocolates, caramelos, papas fritas y pilas triple A, siento que el capitalismo me hace caca en la cara.    
Amén. 

22 enero 2013

Escala de Valores


Breve mapa de equivalencias en redes sociales
PorBigoteFalso


1 Seguidor en Blog = 38 Seguidores en Twitter = 103 Amigos en Facebook


A los que creían que tenían banda de manitos arriba o de comentarios en Facebook porque eran re capos del mundo, recontra mostros del humor y la expresión escrita... no, es pura lógica. Hay mucha más gente en esa red social. Punto.

Blog: Si no sos un cipayo que te seguís a vos mismo, ese seguidor es fiel. Va a comentar o cuanto mucho a leer, (y a recomendar) que no es poco.

Twitter: Un porcentaje te sigue pero no tiene muy en claro por qué. Otro son marcas que acusan (seguime que te sigo); organizaciones sin fines de lucro, onda “El sexo es vida”; “Salvemos a María Leal”; un gran porcentaje son usuarios falsos y algunos amigos sueltos conforman esta torta (esta torta de tu cumpleaños sorpresa organizado por vos mismo) de seguidores.

Vos dale que dale con los tweets y nada, ni un retweet, ni un mísero fav (que todos sabemos, el “fav” es el premio consuelo).

Facebook: La gente quiere estar donde está todo el mundo. La gente –sí, estamos generalizando, ¡hola!– frente a dos restaurantes, uno tirando a vacío y otro repleto, casi en un 99,33 periódico por ciento, opta por el lleno hasta la manija. Acá entra otra cosa: la desconfianza. El argentino (otra generalización, que lindo es esto) es desconfiado, eso no es novedad. Pero seguimos con lo primero: A la gente de estas tierras (Capital Federal más que nada) le gusta la gente, le gusta estar donde “hay” que estar. Esa sensación seudo pelotuda de ser parte de algo.

Facebook es ese restaurante lleno, repleto hasta la manivela.

¡Ah! eso sí, la gente te va a comentar pelotudeces a cada foto pelotuda que pongas.
Es lo que querías ¿no?


¡Oh! Aprovechamos y les dejamos la fan page para que le pongan “me gusta” y se enteren de todas “cositas” que tenemos para ustedes (?)
Besis para todis.

16 enero 2013

Catálogo de risas escritas

Desde el ICQ, pasando por el mejor momento del chat, el MSN, hasta llegar a las redes sociales del hoy, (sea en celulares, tabletas, net/notebooks, y demás) la risa escrita ha ganado un protagonismo sin-igual.

Acá apuntamos una guía que intenta desnudar cada una de las más populares y pelotudas risas escritas.   
PorBigoteFalso

Ja
Por su característica medida, sobria, representa una gracia más bien mental, intelectual. Habla de gente tirando a fría, a impávida. Gente que tiene sexo en la misma posición siempre.  

Jaja
Risa estándar. No se está riendo de verdad. Es, según el devenir de la charla, la expresión de una risa, pero no es la risa. Es tan sólo, un “jaja” escrito, simplemente unas letras que combinadas, a vos, al que lee del otro lado de la pantalla, le dan la sensación de que lo que dijiste fue gracioso, atinado, o ingenioso. Lo hace con todos. Es, entonces, un acto obsecuente, pero paradójicamente es la respuesta esperada, la respuesta que hace de esa charla, una charla. Si esa risa no estuviera, habría lo que en comunicación se llama “ruido".

Jjajajjjaja
Pendeja/o. Por lo general escribe mal, con faltas de ortografía, de tipeo, y –lo que es peor– a propósito. Onda: “T Kiero mucho BB”. Abusan de las mayúsculas. Tienen la libido por los techos. Son torpes, gritones, toquetones.  

También madre promedio que comenzó a chatear hace relativamente poco. 

Je / jeje
Mujer que te está histeriqueando.
Hombre que cree que te está histeriqueando, pero la verdad es que está quedando como un boludo. 

Jo / Jojo
Alguien que se cree más vivo que vos. O por lo menos se cree en el mismo lugar. Cree entender eso que dijiste como un chiste, una broma, o una chanza, entonces reacciona con seudo ironía. Una ironía obvia, de manual. Es un manotazo de ahogado, es decir, “Claaa, entendí lo que dijiste y lo dejo recontra asentado con ese ‘jo’ irónico. ¿Viste que rápido que soy?”, piensa para sus adentros.
Sí, sos una luz.      

Ja-Ja 
Ironía posta. Persona con mucha expresión escrita. Suele leer blogs, tiene Twitter y es fanático de “The Office” versión inglesa. Se cree un innovador en el sexo, sólo se cree. La realidad dice que no es para tanto. 

Jua!
Histriónico. Actor frustrado. Se cree divertido. Tiene 38 años y empezó a tomar clases de Clown.

Jaaaaaaaaaaa!
La risa más falsa de todas. Nadie se ríe estirando la “a”. Necesita dejar asentado que eso le causa mucha gracia. Es tremendamente inseguro, en el contacto cara a cara no se hace entender, y muchas veces pasa desapercibido. Es el tipo de persona que explica los chistes después de contarlos y no soporta los silencios incómodos, entonces habla, habla y habla.


10 enero 2013

Reglas sociales implícitas


Este contenido fue parte de la columna quincenal en el programa de radio “Hagamos un trato” durante el 2012.
@hagamostratos

Hay ciertas reglas que no están regidas por nadie, pero que todos de alguna u otra manera respetamos y/o hacemos respetar.

Reglas que no están dictadas.
Reglas no dichas.
Reglas que nunca nadie aprobó. 

Sin embargo, nuestro sentido común (el que lo tiene) nos lleva a respetarlas, a reconocerlas y a ejercerlas casi sin darnos cuenta, casi sin pensarlas, sin reparar en ellas, sin saber que ahí hay algo. Pero están, vaya que están.

Son reglas implícitas.
Leyes invisibles de comportamiento.   
Órdenes sutiles, tácitas.

Reglas sociales implícitas
PorBigoteFalso 

Hay que primero dejar bajar a la gente del subte o tren y recién después subir. Para que esto no se vuelva caótico siempre hay que hacerlo de la mano derecha.

***

Los días de lluvia, el que va sin paraguas tiene prioridad para transitar bajo los techos. El que tiene paraguas debe dejarlo caminar libremente por esa zona, corriéndose hacia fuera, evitando la extirpación de ojos. (La manipulación del paraguas es un tema a parte).   

***

Al caminar por la vía pública toda, hay que hacerlo por la derecha. Esto se ve con mayor claridad en las escaleras mecánicas. (Y no es porque se haga en Europa, eh.)

***

Caminando por la calle dos personas desconocidas quedan a la par, por ir exactamente a la misma velocidad. Ambos deben torcer esa situación: Uno acelerando el paso, mientras que el otro (que se dio cuenta que aquel aceleró) debe disminuirlo. Para así romper ese hechizo, ese magnetismo inexplicable que tan común es entre peatones Río Platenses.   

***

En la cola del cajero automático hay que dejar una distancia prudencial. De 3 metros mínimo. (Salvo que tu intención sea afanar, claro).     

***

Al entrar al médico o dentista hay que saludar a la gente que está en la sala de espera. También en el ascensor. Un simple “Hola”, “Buen Día”, “Qué tal”. Ya si sacás conversación onda: “Que frescacho”, “Hace un tornillo”, “Se vino la calor”... sos un pelotudo. 
***

Entrando a un restaurant o bar de no muchas mesas se debe decir “Buen provecho”. Si el lugar supera las 25 mesas, no se dice nada. (Somos amables pero tampoco cipayos de la obsecuencia).   

***

En el cine con casi todas las butacas ocupadas, entra una pareja y hay dos asientos libres pero separados por una persona en el medio. Esa persona (sin resentimiento por haber ido al cine sola, frente a esta pareja de tórtolos) debe correrse un lugar, para dejar las dos butacas libres juntas, para que la pareja comparta los pochoclos y algún comentario boludo sobre el film. (La ingesta de toneladas de comida en el cine es un tema aparte). 

***

Entrando a un negocio, si justo está por ingresar alguien más, hay que dejarlo pasar primero. (Esto, por lo general, se da más de hombres a mujeres, desde acá proponemos que puede ser al revés) O saliendo de un local hay que sostener la puerta a la persona que está llegando, ya sea para entrar o para salir. (¿Que serán 5, 7 segundos? qué te cuesta.)   

***

Nunca se debe entregar un volante a una persona que va con ambas manos ocupadas. (¿Con qué querés que lo agarre flaco?) 

***


Puede fallar. Hay mucho boludo suelto.
Pero desde acá planteamos lo que consideramos, es el sentido común. Lo que se debería hacer en un mundo ideal.

Es un mensaje de Bigote Falso para hacer de esta sociedad enajenada, ensimismada en un bucle de rutina asfixiante, un lugar un poquito más transitablemente copante. 
Chauchis 

04 enero 2013

Teorías en tres minutos: HOY ¿Por qué no hay monedas?


Hablando con un amigo comerciante y con otro que trabaja en un banco, nos venimos a enterar que no hay monedas, que desde la aparición de la SUBE, siguen faltando igual o más que antes.

Por ello esbozamos la teoría sobre el paradero de esta tan preciada unidad de valor.
PorCulp

Con la SUBE todo el mundo pensaba que el problema de las monedas iba a estar solucionado. Que no iban a faltar más; que ahora iba a haber monedas para tirar para el techo, literalmente, empalarla con el dedo gordo y hacerla girar mil veces; para la propina o la limosna (ese peaje moral que el hombre de clase media paga para mantener la consciencia tranquila), para tomar falopa, para hacer malabares, etc, etc. Pero no. Sigue sin haber monedas.

Entonces ¿qué carajo pasa con las monedas? ¿Cómo puede ser? Hay, al menos, 2 millones de monedas menos en circulación por día a razón de la SUBE. Ponele, quizá sea más.

Esta incógnita nos impulsó a elucubrar esta delirante pero bien “posible” teoría (que ahora a nosotros nos resulta obvia, cada vez más).  

Teoría 

La cosa es que desde el lanzamiento de esa “mágica” tarjetita, SUBE, la gente ya dejó de usar monedas; ya dejó de necesitarlas; de buscarlas a como dé lugar por cualquier recoveco, comprando en kioscos incluso cosas innecesarias, simplemente para obtener el “cambio” en monedas para poder viajar.

El usuario medio de transportes públicos carga la SUBE por mes o por semana: le pone 100, 50, 25 pesos pagando –de más está aclararlo- en BI-LLE-TES.

Es entonces que las monedas dejan de circular a troche y moche; dejan de viajar de mano en mano; de entrar en máquinas de colectivos; de intercambiarse por bocaditos Cabsha, turrones o chicles.

El usuario al recibir las monedas en algún vuelto casual -no buscado, como antes- es que decide, entonces, simplemente ahorrarlas. Agarrar algún monedero viejo, algún frasquito que oficie de “chanchito” y meterlas adentro. Ahorrando alguna guitita para algún gustito, para algún viaje relámpago de fin de semana o lo qué sea.

A esto se le suma la moneda de 2 pesos. Tan inservible como molesta (sólo algunos colectivos la aceptan) ocupa el mismo espacio en el frasco o lata, y te asegura el doble a la hora de hacer eso tan adictivo de contar cuánto llevás amarrocado. 

Estas imágenes -producto de un fino trabajo de campo- reafirman nuestra teoría. Incluso gente dejó de condimentar sus comidas para lanzarse a la actividad del ahorro. (Ver Foto 2)


Nota 1: Otro aporte a este desabastecimiento monederil, es la gente que las deja en el auto. Las acumula ahí porque no las considera “plata”. No las usa, no las lleva encima. Las tiene para posibles limpiavidrios, para malabaristas en semáforos, para tomarse un saque, etc. 

Nota 2: Hay una leyenda urbana que dice que una botella de una reconocida bebida cola de 1,5 litro llena de monedas de 1 peso equivale a 2 luquitas. DOS-MIL-PESOS. Wou wou wou ¡Nada mal eh! Mirá como te cambió la cara.