Inauguramos
oficialmente el correo de lectores de Bigote Falso.
Este
relato catártico nos llegó a nuestra casilla de mensajería privada (a la fanpage) y nos
impulsó a abrir este espacio para que vos, joven lector, puedas compartir todo
aquello que te aqueja en la vida.
Valeria
Mont – 23 de Julio
Estornudo seguido de esputo:
En cierta oportunidad, hace
ya unos cuantos años, hallábame trabajando en un local de venta de chucherías
varias, que no viene al caso mencionar. Eran vísperas de alguna festividad de
esas que fueron inventadas para alentar el consumo y por consiguiente, eran
días de muchísimo trabajo, stress, gritos, clientes-hinchapelotas y todas esas
delicias de la vida de un empleado de comercio. Yo estaba de espaldas al
público detrás de un mueble, ocupada con algo, cuando sucedió el accidente. Fue
casi al unísono el estornudo y la explosión. Pensé "la mierda!" y con
disimulo pasé una mirada rápida por el exhibidor lleno de mercadería, pero no
vi nada de lo que había imaginado. Cuando levanto la vista, tenía delante mio
dos mujeres, madre e hija, con un puñado de cosillas que habían elegido.
Instantáneamente una de ellas, desparrama todo en el mostrador y me pide que se
lo envuelva. Y en eso estaba, cuando de repente... toco algo mojado!! Si, es lo
que estás pensando, yo tampoco lo pude creer. Fueron unos segundos en los que
dejé de respirar y me hirvió la sangre. Porque la mina lo tapó adrede,
entendés! En lugar de pedir disculpas, o limpiarlo y hacerse la boluda, o salir
corriendo, o fingir un infarto... No! Eligió prolongar unos segundos la cosa,
tapándolo hasta que yo lo tocara. Vieja pelotuda!!!! Pensaste que iba a
desaparecer??
Y nada... lo que sigue no es interesante, porque como dependía de ese ingreso
para subsistir, no pude explayarme como hubiera querido.
(Si una historia te carcome por dentro escribinos a bigotefalso@hotmail.com.ar)
Vieja Chota!
ResponderEliminarEso mismo. Estamos minados de esas especies.
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