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11 marzo 2014

Bigote Falso Editorial: Sastrería de Libros

Idea

Bigote Falso —la editorial— surge con la idea de editar, en principio, su propio material. Textos de humor, cuentos cortos, novelas, revistas, fanzines.

Historia previa

Siempre fuimos fervientes lectores, adictos a la letra impresa, y gustosos de recomendar o hablar sobre libros de autores consagrados, los clásicos, los maestros. Pero de igual modo, lo hacíamos con nuestros pares  —amigos, conocidos, profesores— con los que, incluso, llegamos a intercambiar material.
Paralelamente, habíamos sacado un blog bajo el nombre: Bigote Falso, para escribir nuestros textos de humor, sacar afuera toda nuestra neura, todas nuestras obsesiones; pero también el material de esos amigos. Algo que no llegaba a ser un colectivo, sino más bien una camioneta combi medio abollada y sin papeles. Pero nos llevaba y nos traía. Vaya que sí.   

Nacimiento

Con esas dos premisas no tardamos en darnos cuenta de lo evidente, además de nuestras cosas, podíamos editar todo el material que circundaba esos antros. No es novedad que Internet democratizó la cultura, las voces, los pinceles. Hay un montón de nuevos autores (ficción, periodismo, humor, historieta, ilustración, blogs, fanpages) que sobrevuelan la net y nos apasionan.     

Una cosa llevó a la otra, así es como editamos nuestra propia revista impresa de humor y cultura con un montón de talentosos colaboradores. Gente que nos hacía reír, cuando desprevenidos navegábamos por Internet, o nos entusiasmaba de la manera que fuere. La revista se llama Bigote Falso y es de publicación semestral, el número #1 salió a la calle en octubre de 2013.
El proyecto de revista es una síntesis de todo esto que estamos diciendo.
Para saber más o adquirirla, pasen por aquí: http://www.bigotefalso.com.ar/search/label/Revista

Filosofía

Nuestro método no responde a ningún sistema 'académico'. No tenemos reglas, ni contratos, ni planillas para llenar. Lejos del lugar común 'hippie', creemos realmente en hacer las cosas de otra manera. Por un lado, ofrecer algo similar a las editoriales grandes sería necio de nuestra parte; no se puede competir con esos monstruos. Por el otro, tampoco queremos. Nuestra forma de relacionarnos en el mundo es otra: es cara a cara, dialogando, buscando la mejor opción posible para ser y hacer las cosas.
Tampoco creemos en eslóganes baratos tales como: “Te hacemos una propuesta acorde a tus deseos”. Nos inclinamos más por encarar cada libro como Los Simuladores lo hacen con sus potenciales clientes. Analizamos cada caso desde nuestra subjetividad (ahí es donde ponemos nuestra visión del mundo) y desde nuestras limitaciones: charlamos, le damos las vueltas que haya que darle para ver de qué manera se podría ejecutar el libro. Si se puede ejecutar. Porque quizás no haya acuerdo mutuo. Quizás el autor tenga ciertas necesidades o deseos que nosotros, simplemente, no podamos cumplir.  
Pero si una comunión se forja, enhorabuena: hay 'caso', hay libro.

Por lo dicho es que no tenemos una sola forma de trabajar. Cada caso es distinto, porque cada persona y proyecto lo es. Simple. No podemos asegurarle a nadie  —acá, ahora mismo— que le vamos a pagar la edición de su libro, pero tampoco podemos asegurar lo contrario. La verdad es que no tenemos idea, porque no sabemos qué propuesta tiene el que está leyendo esto en este momento.     


Material editado

-Bigote Falso #1. Octubre 2013.
Revista de humor nacida a partir de nuestro blog, con textos inéditos y 18 colaboradores.
500 ejemplares.
15x21 cm 
54 páginas

















*****

-El Plan del General Yerba Buena. Noviembre 2013.
Hernán Granovsky.
Novela.
150 ejemplares. 
14x21 cm
160 páginas 
Se realizó una segunda tirada de 100 ejemplares más. Diciembre 2013

















*****

-Periodismo pop. Marzo 2014.
Hernán Panessi.
Libro recopilatorio de sus mejores notas de cine y cultura pop.
100 ejemplares.
14x20 cm
100 páginas
Se realizó una segunda tirada de 100 ejemplares más. Octubre 2014 

















*****

-Jumper. Marzo 2014.
Alejandrina Bujalis.
Cuentos.
100 ejemplares.
14x12 cm
60 páginas















*****

-Bigote Falso #2. Noviembre 2014.
Revista de humor nacida a partir de nuestro blog, con textos inéditos y 23 colaboradores.
300 ejemplares.
15x21 cm 
66 páginas





















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-Cuadernillo de viaje. Noviembre 2014 
Lucila Yañez
Diario de viaje humorístico 
50 ejemplares 
15x10 cm.
138 páginas





















*****

-Bigote Falso #3. Agosto 2015.
Revista de humor nacida a partir de nuestro blog, con textos inéditos y 18 colaboradores.
300 ejemplares.
15x21 cm 
66 páginas

















*****

-Bigote Falso #4. Noviembre 2015.
Revista de humor nacida a partir de nuestro blog, con textos inéditos y 25 colaboradores.
300 ejemplares.
15x21 cm 
76 páginas

















*****

-Ideas del Sillón. Noviembre 2015 
Sebastián Culp / Tomás Portías (14 ilustradores)
Textos humorísticos + Dibujos 
200 ejemplares 
14x20 cm.
110 páginas

















Reediciones

-Obsesiones de bolsillo, 2° edición. Marzo 2013
(La 1° estuvo a cargo de la editorial independiente: La E del Coihue Infinito)
Rodríguez, Yañez, Culp, Falangie.  
Libro recopilatorio de textos de humor de nuestro blog: Bigote Falso.
100 ejemplares.
14x10 cm
88 páginas.

















*****

-La trama invisible, 2° edición. Octubre 2014
(La 1° estuvo a cargo de la editorial The Phantom)
Sebastián Culp.
Novela.
50 ejemplares.
12x20 cm. 
180 páginas
















Recepción de material

En este ítem debemos ser sumamente cuidadosos. No nos gustaría generar falsas expectativas en nadie, como quizás pasa en muchas editoriales.
La idea inicial es abrir la convocatoria a quienes tengan ganas de mandar una propuesta antes que un material, que muchas veces queda olvidado en la casilla de mails con promesas de lectura que nunca llegan. Preferimos escuchar la propuesta, intercambiar algunos mails, conocer un poco el proyecto, que nos conozcan a nosotros y saber si buscamos más o menos lo mismo; luego, sí, pasar a la siguiente fase.
    
Lo que viene después será para cada libro distinto

Recepción de propuestas


Amigos... ¡Bienvenidos al mundo del mañana!

01 marzo 2014

El Forastero #8

8

Dispuse cada imán, cada volante según las direcciones reales de esos locales, sobre la mesa del mini-mercado. Tracé una línea en birome delineando las calles, las manzanas, los cruces. Armando una suerte de maqueta del barrio pero plana, achatada, un plano bah.

Le apoyé el dedo índice a la barrita de cereal, que era rosa (sería de frutilla con yogur o algo así), y la moví, de afuera de esa especie de maqueta hacia adentro. La detuve sobre la calle, en medio del “barrio”, rodeada de los locales de ese micro mundo miniatura. 

Me agaché sobre la mesa, me recosté apoyando la pera sobre mis brazos cruzados. Miraba ese plano, ese barrio, los volantes, la barrita de cereal. Escribí sobre la línea que representaba una calle, justamente el nombre de la calle: “Estrecho de Masllorens”, y sobre la otra línea, la otra calle: “Coronel Tomaseli”. Y arriba de todo, a modo de título, el nombre del barrio: “Proyecto F. Coppernico” (con doble p y sin tilde)   
Me gustaba, que sé yo.
Hacía esas cosas y como que me “perdía”, me abstraía, y me hacía bien. No sé, el tiempo podía haberse detenido ahí, y yo podría haberme quedado así, pensando en la nada, viajando. Mirando, mirando y mirando. Mirando sin mirar, mirando cada detalle. Perdiéndome en lo observado. El ojo es como el estomago, como un músculo, hay que alimentarlo, darle de comer, hay que ejercitarlo, mantenerlo en forma. El ojo te pide, vos tenés que saber escucharlo y darle, darle lo que te pide.
Uno, al verme ahí, podía haber pensado tranquilamente que estaba triste, que estaba mal, deprimido o que sé yo. La verdad es que no, estaba ahí, simplemente estaba, como ir a otro ritmo, moverme a otra velocidad absolutamente distinta al resto de la humanidad. No era un tipo común, tampoco era un excéntrico (hasta los excéntricos –y sobre todo lo excéntricos- encuentran un lugar dónde moverse), no tenía trabajo fijo, no estudiaba nada en ese momento, no tenía novia, ni casa, ni un perro, ni auto, no siquiera bicicleta. Diambulaba, pero ni un linyera era. Obvio, comía todos los días, tenía a donde dormir y todo eso. No voy a decir que ser un linyera es fácil, por favor, debe ser una de las situaciones más desoladoras que una persona pueda experimentar. Estar solo en el mundo y vivir en la calle. Que la gente pase y no te ignore por voluntad, sino que ni si quiera te vea, ni siquiera repare en que ahí hay una persona, un ser humano, pero yo ni siquiera eso era. 
Por favor, no comparemos porque convertiría a esta historia en una boludés supina (sino lo es ya), cuento subjetivamente (imposible otra cosa) lo que me pasaba a mí: Yo estaba en un limbo, no quería laburar de saco y corbata pero no me animaba a saltar, a dejar todo atrás. A irme de viaje a la concha de la lora o simplemente abandonarme de verdad. Soltar todo y quedarme ahí, mirando a la gente pasar. No, no me animaba, pero en realidad tampoco quería eso. Era justamente todo lo contrario. Quería hacer algo. Quería hacer todo. Quería encontrar algo para mí, algo en lo que fuera bueno, o simplemente algo que me gustara. Tenía ideas locas, ideas pretenciosas de cosas, pero como que no tenían, digamos, una base de realidad. Entonces me auto-excluía. Entonces las obsesiones, entonces esa bola de actividades que me daban un orden, una razón.
Había estudiado cine, pero no pensaba en películas, en escribir o filmar películas, pensaba en ideas enormes, en películas infilmables, en ideas fáusticas, magnánimas, inabarcables. Proyectos meta-ficticios; documentales apócrifos; intervenciones de personajes en la realidad; juegos donde el mundo era el tablero; instalaciones gigantescas: paredes que dejaban de ser paredes: por medio de fotos, de muchas fotos de la calle, por ejemplo, pegadas una al lado de la otra cubriendo la totalidad de la pared, ésta se desvanecería, y le daría el lugar a lo otro, a la calle, un árbol, el cielo. Un collage de realidad sobre una pared de concreto en tu living; pensaba en redes de subtes imaginarios. Intrincadísimos. Fantasmagóricos y futuristas.
Y me frustraba, me enroscaba, me daba una vuelta más.
Lo que sí hacía era escribir. Escribía casi como un conectarme con otro orden. Casi como una religión. De noche, con música y vino, meta teclear, meta escribir, meta-física. Sonetos, prosa, verso libre, librísimo. Sexo, flujos, carne, saliva, deseo, deseo y más deseo. No escribía, tenía sexo con las manos. Usaba el teclado de la computadora como un piano. Como si fuera un loco músico del 1800. Escribía sin parar. Escribía sin mirar. Escribía para mirar, para ver. Escribía todas las noches. Simplemente no podía dejar de hacerlo, como ahora, esto. Eso me calmaba. Me devolvía algo de lo que me habían sacado o había perdido. Algo que me pertenecía. Volvía a ser yo. Volvía, cansado, turbado. Pero volvía. Y como se ha de volver de un viaje extraño y alucinado, no era el mismo. Me conectaba con migo otra vez, pero paradójicamente era otro. Uno distinto. Uno nuevo.         

No escribía cine ni filmaba pero sí pensaba en películas que veía, era -junto a salir a caminar por los barrios- otra de mis actividades, digamos, intensas: mirar películas. Clásicas americanas, nada de gilada elistísta europea, el cine clásico americano es la perfección. Minelli, Cuckor, Hocks, Ford, Lang (la época americana), Wilder, Mankiewicz, Fuller, Sturges. Me miraba mínimo una película por noche, o incluso más. Me las devoraba, nunca más volví a ver tantas películas en mi vida. Vivía esa ficción. Esa era mi realidad. Mi forma de vivir. Me daban letra, me enseñaban a hablar (como dice Tony Montana en Scarface), a ser, me marcaban el paso, el pulso, el ritmo. Ese fue mi forma autodidacta de estudiar, de entender el mundo. Una visión del mundo, bah.                  

Continúa  

17 febrero 2014

El Forastero #7

7

Bueno, me senté en el mini-mercado de la estación de servicio. Todo muy lindo. Me gustaban esos lugares medio no lugares. Donde no sabés qué hora es, no sabés bien dónde estás. Puede ser una estación de Madrid, de Chascomus o de Reikiavik . Obvio que ciertas cosas van a cambiar, no creo que haya una bauquita en Islandia, pero en general, el “espíritu”, cierto aire (más bien frío) lo mantiene. No había mucha gente: una chica enfrente mío, un taxista al acecho de un pancho, y nadie más. Bueno, y la mina que atendía que estaba meta-meta con el celular.
Me puse a dibujar en un cuaderno con una birome azul un tipo adentro de un ataúd. No sé porqué dibujé esa cosa macabra, igual como que el tipo no estaba muerto, estaba así recostado, vivo, con los ojos abiertos, pero no se movía, estaba duro, petrificado. Ahora que lo pienso creo que hubiera sido menos raro que estuviera muerto ¿no? Por lo general la gente cuando muere termina ahí. Pero que un tipo vivo esté recostado en un ataúd no es lo más frecuente.
De golpe algo en el dibujo no me gustó y lo taché apretando la birome, y habré movido fuerte el brazo porque llamé la atención de la chica que estaba estudiando.
Levanté la vista y con disimilo tapé con las manos el cuaderno, ella me miró, yo corrí la vista, cerré el cuaderno y lo puse en la bolsa. Ahí volví a mirarla, como revolando los ojos, pero ella ya había vuelto a sus cosas. Sus libros. Por suerte. 
¿Qué estará haciendo? Estudiando, es obvio... pero ¿qué?, pensé.
A veces me gustaba hacer eso; mirar a la gente y tratar de descubrir qué hacen, quiénes son, a dónde van, de dónde vienen, ¿tienen novios/as?, ¿amantes?, ¿una úlcera?, ¿un tatuaje?, ¿una deuda?, ¿de qué trabajan?, ¿dónde?, ¿por qué?, ¿leen?, ¿qué leen?, ¿que música escuchan?, ¿qué ropa interior tiene?, ¿de qué color?, ¿colute?, ¿o conjunto de encaje?, ¿tanga?, o...

—Muchacho, no podés sentarte sino consumís nada... – me dijo la cajera con un vozarrón que parecía salido de otro cuerpo, no de ese diminuto.
  
Me puse de pie de un salto y en silencio absoluto recorrí el mini-mercado. Mire las góndolas, las heladeras. Lo hacía lento, no tenía ningún apuro. Me gusta sentir esa sensación de no tener apuro alguno. Finalmente me agarré una barra de cereal. Yo no comía esas cosas, no sé porque la agarré.   
Pagué y me senté de nuevo. Aburrido me puse a ver todo lo que había ‘recolectado’. Saqué de la bolsa de nylon: los volantes, los imanes, las promociones. Me puse a leerlos. A leerlos como quien lee un cuento, un libro copado, de aventuras, de espías rusos o un policial o uno de suspenso. Me gusta leer esas cosas, sobre todo lo volantes grandes, los que traen los 38 gustos distintos de pizzas. Me gusta ver los precios, las “innovaciones” en materia gastronómica o el gusto especial, el plato que supuestamente los distingue de todos: el plato que siempre lleva el nombre del local. Pero sobretodo me gusta ver las “promos”. Evalúo la mejor promoción, evalúo cuál me convendría si estuviera con tal grupo de gente, o si fuera para un cumpleaños, o tal. Me gusta. Me entretiene.
Panadería La Providencia: “Promoción Primaveral: con la compra de una docena de sándwiches de miga de durazo y jamón, gratis ¼ de tortitas negras”; Kiosco La ventana 2: “Kiosco de barrio y para el barrio, Delivery de bebidas alcohólicas las 24hs”.
Un tuvo de neón se encendió en mi cabeza.
No es que sea alcohólico, pero me gusta tomar. De chico me acuerdo le tenía miedo a los borrachos. Me acuerdo de una historia que mi viejo había bajado de una piña a uno, no por borracho, sino por molesto. Parece que se había puesto cargoso, iba con mi vieja, (todo antes de que yo existiera) y bueno, tuvo que pararlo. Pero esa imagen medio fantasmagórica que se me figuraba en la cabeza: el borracho zigzagueando, una noche cerrada, un barrio medio desolado, me generaba miedo. Por otro lado, cuando yo tenía, no sé... 6, 7 años, mi vieja cuando tomaba cerveza o vino a veces se hacía la borracha y me cargaba, se me ponía encima, me hablaba, me acosaba, y a mí se me crispaban los pelos de la glotis. Me aterraba. Le decía que la cortara, que vuelva mi mamá de nuevo, la normal.
Qué raro esas imágenes que se nos representa en la cabeza de chicos. Hay ciertas cosas que se fijan para siempre como carteles de propagandas de una manera y listo, se quedan ahí. El otro día volví a ver una película de los 80: “Fortless”. Es un telefilms de HBO ole, el viejo canal. Antes que sea lo que es ahora. La película la daban y la recontra daban en ‘Cine Shampoo’ de canal 13, y en ‘Sábados de súper acción de canal 11. En fin, la recordaba con pavor, me había dado mucho miedo. Unos pibes de una escuela rural en Australia, junto a la maestra eran raptados por un grupo de tipos con caretas de pato, ratón, león y el cabecilla con una de Papá Noél. Los metían en una cueva tapando la entrada con una piedra, sin agua ni comida. Hasta que ellos descubrían la manera de escaparse por un pasadizo secreto.
Bueno, la película sigue, pero la cosa es que yo recordaba una imagen, estaba seguro de una escena en particular, y resulta que esa imagen no existe. Esa escena no fue filmaba. O sea, luego de la fuga de los prisioneros llegan como pueden a una casa donde “Oh casualidad” los raptores encapuchados estaban desvalijando a unos viejecillos. La cosa es que los nenes tenían hambre, la maestra les exige que les den algo, que son nenes. Uno, el cara de ratón, enfurecido dice que había bajado a la cueva personalmente a dejarles la comida, pero ellos ya no estaba. Entonces ahora no había comida para nadie. Bueno, esa imagen, la acción de bajar a la cueva y ver cómo ellos (los nenes) se iban, o ver simplemente la cueva vacía, yo la había visto. Yo había visto esa escena que jamás fue filmada. Yo la tenía guardada impresa en la cabeza, la tenía tan incorporada como la mascara de pato, y al Papá Noél disparando con una itaka.
El cine si está en alguna parte debe estar en la cabeza del espectador.
Como también cuando leo una novela o un cuento y, por ejemplo, un tipo vive solo en un departamento, siempre me imagino un departamento que conozco. El departamento donde vivían mis primos con su mamá y mi abuela. Me lo imagino con variaciones, con sutiles cambios como paredes de otro color, más si la descripción de la novela se detiene especialmente en detalles, pero siempre caigo ahí. Como cuando estamos inmersos en un intenso sueño. Es ese departamento pero claramente no es ese departamento.      
De igual modo me pasa con las novelas donde aparece un colegio. ‘Un crimen secundario’, ‘El fantasma del teatro municipal’, y demás novelas para adolescentes que leía en el secundario, y que hoy releo como la mejor manera de volver a esos años turbados y alucinantes.
Esta es la forma más llana y pelotuda de entender como el arte se completa con la mirada del otro. Cargándose de sentido (ya lo sabían todos) y literalmente con esta demostración de trabajo práctico de 2do año.  

Bueno, sigo, me acuerdo que en ese momento, en el mini-mercado de la estación de servicio, hubiera dado una cornea por una cerveza a -05 grados. Lo mismo que ahora.

Continúa. 

13 febrero 2014

Bigote Falso Educa

Tras un estudio médico exhaustivo, BF logró determinar el origen de por qué nos atoramos. 
¡San Blas, San Blas!   




Dedicado para los que alguna vez, comiendo, escucharon la frase "Se me fue por el otro conducto" y les dieron ganas de serrucharse con un Tramontina abajo de una uña.

06 febrero 2014

Bigote Falso #1 Paralelo (pdf)

No es material que quedó afuera de la #1
No es material nuevo
Ni material especial

Es una versión paralela
Desprejuiciada
Fresca (?)
Sexual y delirante
Hecha con un programa horrendo y sin pensar demasiado
Sin filtro ortográfico, ni editorial. Sin filtro de ningún tipo, bah
Ni más ni menos

24 páginas
Sólo disponible en pdf
Gratis
Para leer en casamientos y ascensores

Bigote Falso
La única revista del universo con una versión paralela

Leer acá:http://issuu.com/bigotefalso/docs/bigote_falso__1_paralelo




04 febrero 2014

Correo de lectores díscolos

HOY: Pavor en el fast food

Este texto nos llegó un día cualquiera a nuestra casilla de mensajería personal para confirmar que nunca más seríamos los mismos.
Fue escrito hace mucho, incluso antes de que existiera siquiera el germen de Bigote Falso, pero su destino era este. 

¡Gracias Gustavo Farenzena, por confiarnos semejante material!
¡Alerta de contenido escatológico! 


Noche de miércoles. Oct. 2007 

Después de medianoche, al salir del cine con mi mujer sentimos crujir nuestros estómagos motivados por el apetito que teníamos luego de las casi 3 horas que duró la película.

Dentro del patio de comidas del mismo shopping vimos encendidas las luces del mostrador, y toda la cartelera del fast food nos invitaba a comer una jugosa y brillante hamburguesa. Con asombro, la empleada del local nos dijo que esa caja estaba abierta y decidimos, casi al instante, pedir dos hamburguesas (igualitas a la que mostraba el  luminoso cartel).
Nos quedamos pegados al mostrador a la espera de la confección de nuestra preciada y postergada cena. Casi inmediatamente, tuve que presenciar una increíble escena protagonizada por el encargado del local, quien estaba encerrado en un cubículo aparte, pero pegado a la cocina, con su camisa de color diferente que el resto de los 3 empleados que quedaban a última hora.
En ese cuartito, presencié una escena que jamás había visto en mi vida: el encargado, un hombre de algo más de 30 años de edad, observaba concentrado el monitor de su computadora, mientras se adentraba con el dedo índice en su fosa nasal derecha en una lucha sin igual.

Se metió el dedo índice con tanta insistencia y en busca de algo perdido en las profundidades de los orificios nasales y, a pesar de mi asombro, el hombre ofició su cometido con tanta persistencia y atención que dudo que se haya percatado de que alguien lo pudiese estar observando.
Luchaba y movía con destreza sus dedos tratando de despegar esa difícil y dura bola mucosa. Después de, aproximadamente, un minuto de lucha incansable, y con la incorporación y ayuda del dedo gordo, logró sacar esa masa de moco que terminó siendo arrojada a un destino incierto.

Acto seguido, este luchador perseverante se levantó de su silla para dirigirse directo a la cocina para hablar, no sé qué cosa, con el cocinero.
Obviamente, después de semejante y concentrada actuación el tipo nunca fue consciente de que a 3 o 4 metros, del otro lado del mostrador, había un obsesivo cliente que ya había pagado su ansiada cena; rogando mentalmente que no tocara ningún elemento de cocina con sus manos recién salidas de tal asqueroso y anti culinario lugar.

Con mi mirada seguí atentamente cada movimiento de su mano derecha, incluso pedí ayuda a Luciana, mi mujer, quien presenció el inigualable acto de la salida del moco.

Por suerte, se limitaba solo a apoyarse en la pared mientras el cocinero tomaba el pan, lo ponía en la tostadora, agregaba la salsa salida de una especie de jarra plástica y agregaba algo parecido a cebolla picada, para luego agarrar una feta de queso amarillo, ¡¡¡¡pero cuidado!!!!, el encargado agarró la espátula (por suerte con la mano izquierda…), le aviso a mi mujer, que me dice: “no está tocando la comida”.

Mi mirada se fijó, exclusivamente, en sus movimientos; entonces levantó con la espátula la hamburguesa para apoyarla delicadamente sobre el pan, con tanto cuidado y equilibrio que, para dicha tarea, apoyó sus ágiles e inmundos dedos exploradores en el medio de la hamburguesa... //

Final 1. Teníamos hambre y la comimos….

...siempre oí historias de locales de comidas, pero nunca me tocó vivir semejante situación, y con el estómago tan vacío….//
Pedí hablar con el encargado, quien se acercó sin tener idea de lo que había hecho, le conté lo sucedido y negó haber tocado la comida con los dedos.

Final 2. Le rompimos todo el local y fuimos presos.


Final Real. Después de mucha queja, nos devolvieron el dinero. Salí con hambre, asco y bronca, y lo volqué en algo parecido a este texto...

03 febrero 2014

Algunas verdades menores sobre el hombre y la mujer

-Las mujeres siempre tienen un paquete de pañuelos descartables en la cartera.

-Los hombres nunca encuentran las cosas, aunque las tengan delante de los ojos. 

-Las mujeres, sobre todo cuando están llegando a su casa de noche, siempre sacan las llaves antes de bajar del colectivo y/o subte. 

-Los hombres hacen caca con la puerta abierta. 

-A las mujeres, después de tomar helado les agarra frío (y se ponen un saquito sobre los hombros).

-Los hombres pasean a sus perros sin correa.

-Las mujeres, durante el invierno apoyan el culo en la estufa.

-Los hombres se meten a la pileta de un salto ruidoso.

-Las mujeres se meten a la pileta caminando, de a poquito.

-Las mujeres tienen una extraña devoción por Farmacity.

-Los hombres evitan las charlas telefónicas afectuosas con sus novias mientras estén frente a sus amigos.

-Las mujeres tienen tendencia a mirar las fechas de caducidad y las tablas de calorías en los productos. 

-Los hombres cuando manejan se pican la nariz con impunidad en los semáforos.

-Las mujeres siempre que entran a la habitación de un hotel lo recorren entero.

-Los hombres siempre que entran a la habitación de un hotel se sientan en la cama.

-Las mujeres reparan en los detalles, suelen decir: “Habría que regalarles algo a Alejo y a Carla”. 

-Entre mujeres se hacen regalos para los cumpleaños.

-Los hombres apenas se saludan por el cumpleaños.

-Se encuentran dos amigas dos segundos y charlan de cómo están, en qué andan, cómo les fue con tal pibe, el problema que hubo con esa otra amiga del secundario.

-Se encuentran dos amigos dos segundos y charlan de la última de Scorsese, del gol imposible que hizo Messi, de que empieza la segunda temporada de The Following... (Cortá y pegá el tema recurrente según cada personalidad). 

-Las mujeres no pueden deshacerse de los pañuelos descartables que ya fueron usados. Siempre son reutilizables. 

-Los hombres pueden usar el mismo jean sin lavarlo como por un mes.

-Las chicas de 12 años el último día de séptimo grado lloran.

-Los chicos de 12 años el último día de séptimo grado se ríen.


10 enero 2014

Correo de lectores díscolos

HOY: Especial Celebrity

Un amigo, de ahora en más de la casa, nos mandó por inbox este mensaje en respuesta al articulo “1000 formas de cargar el buzo sin usar las manos”: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=616283738437571&set=a.433266590072621.106043.430799583652655&type=1&theater

¡Gracias Mannnnnnnn!


Hola chicos de Bigote Falso:
Les escgibo pagga contagles mi expegiencia al leeg su guevista.
Estaba filmando mi pgoggrama “Ggguesto del mundo”, cgeo que pog Gggggalápagos. Y mientgas hacíamos un bgeak, y yo me tomaba un Bloody Maggy en la plasha, mi amigo y pgoductog, Paul me muestga la guevista, y sobge todo el agtículo de los buzos.
¡¡Es increíble, man!! No paggamos de geígnos. ¡Es tal cual, maan! ¡Taal, cuaal!
Peggo, de pgonto le digo a Paul: “No, man, falta una fogma”.

Así que sacamos una foto y acá se la enviamos:
Yo le pondggggía de nombge: ‘Iván en la Isla de Ggggalápagos’, ¿no?, ¿qué les pagece?

Los bancamos fuegte, manes!
Iván.




31 diciembre 2013

Clichés de fin de año

Todos los años escuchamos, y decimos, una y otra vez las mismas frases.
Algunas más conservadoras, otras tirando a más ¿“progres”?
Como sea, la cosa es que nadie escapa a esa abominable bestia de fin de año: Los clichés.   

1. “Que se vaya ya este año, ¡YA!”
2. “Nos vemos el año que viene, jejeje” (30 de Diciembre)
3. “Uhhh, desde el año pasado que no nos vemos. Jajajaja (2 de Enero)
4. “Este año se tiraron menos cohetes”
5. “Noo, en año nuevo se tiran más petardos, siempre fue así, toda la vida”
6. “A mí navidad no me importa en absoluto, año nuevo sí, año nuevo es otra cooosa”
7. “La navidad es un negocio como el día del amigo y San Valentín”
8. “La navidad la inventó Coca-Cola”
9. “Yo no como nueces, pasas de uva, confituras varias ni turrones, en el hemisferio sur en diciembre es VE-RA-NO”
10. “Para el año viene que prometo estudiar chino mandarín, hacer un curso acelerado de energía eólica,  cocinarle más a mi novia, ser mejor persona, y hacer un salto de bautismo en paracaídas”.   


23 diciembre 2013

¡Resultados del concurso: Remera BF!

¡He aquí el resultado del descomunal concurso de Bigote Falso!
Inspirados por la cercanía del Mundial, optamos por dejarlo en manos (o, mejor dicho, en patas) de nuestro propio pulpo Paul.

¡Felicitaciones al flamante ganador de la remera!

Gracias a todos los que compartieron y especialmente a Susú, por comportarse ante las cámaras.





Nota: Ningún animal fue dañado en la filmación del video. Por el contrario, un humano fue rasguñado en el brazo.

21 diciembre 2013

Los Conjeturadores

Conjetura #45 ¿Qué hubiera sido si no fuera esto que es? 

Comerciante
Recorre locales, empresas, mayoristas, Once, se mueve mucho en la calle. 
Se dedica a productos medianamente chicos, probablemente, botones variados y artículos de mercería.
Por eso el morral, onda carterita de cuero, el bolso y el porta-celular enganchado del cinturón. 
Viaja en colectivo todos los días.
Nunca le interesó manejar. En realidad, le daba miedo, pero es algo que se quiso guardar para él.
Metódico.
Ordenado.
Obsesivo.
Judío no practicante. 
Llama a la madre día por medio; aunque, el día que él no llama, lo llama ella.
Sufre el calor.
Está preocupado.
Va maquinando.
Su primer trabajo fue de preceptor. 
En los 90, un amigo de toda la vida y socio lo estafó. Quedó devastado, bajando casi 15 kilos. 
Abusa de las medias de nylon, es casi su fetiche. Tiene alrededor de 70 pares. 
Colecciona piedras. Cuando va a la playa o la montaña, se pasa horas buscando todo tipo de cantos rodados o aerolitos. 
Tiene ese corte de pelo desde 2° grado. 

Es comerciante, como decimos, pero conjeturamos que si hubiera nacido en otra época tranquilamente podría haber sido un fiel Mayordomo. Con uniforme, guantes blancos, y todo eso que conocemos de películas. 
 




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BF CONVOCA: ¿Sos un perversito? ¿Sos un fisgón malicioso? ¿Un Conjeturador en potencia? Bueno, no sufras más: Está abierta la convocatoria: “Todos Somos Conjeturadores”.
Mandanos tu Conjetura + Fotos, y la mejor la publicamos en este noble espacio. 
¡Suerte a todos!


17 diciembre 2013

Oda a la poronga

¡Obsesionados con la Pija!
(De ninguna manera vamos a hacer esa cosa de pecho frío de escribir "pi*a". Impresionables abstenerse)  

Es ya lugar común, la obsesión del hombre con su miembro; con las dimensiones: anchura y altura, curvatura y diseños varios; con el rendimiento sexual: deslices precoces, erecciones firmes que deben durar in eternum, etc.
Por esa razón, surge una nueva obsesión, o esta es una consecuencia de la primera, que aqueja, o mantiene al hombre en alerta constante, con la idea fija en la cabeza.

Numerosos artistas (todos hombres ellos) ha dedicado, al menos una pieza de amor a la pija. Odas entregadas a la chota, canciones, historietas, películas, dibujos de porongas en bancos de colegio, en paredes de Villa Crespo y Floresta, en obras de arte, esculturas enormes, algunas otras minúsculas, vergas por todos lados, chotas volando por un cielo azul, garchas remando en los lagos de Palermo, caminando de la mano por recoleta o Av. Corrientes.       
Acá hacemos nuestro humilde homenaje a la chota con un: Sin repetir y sin soplar, sinónimos del miembro viril masculino, como por ejemplo "Garcha", comenzando... ¡ya!

Garcha, chota, choto, pija, verga, garlopa, trozo, pedazo, bulto, tararira, el amigo, goma, tobul, pijón, manguera, bergamota, miembro, la sin hueso, pete, tiburón, mataco, churro bañado, chorizo, morcilla dulce, tronco petrificado, chino tuerto, cabezona, pelado con polera, chupete saborizado, palanqueta, tercer pierna, matafuego, torpedo ruso, espada del poder, fideo, chizito, maní, maní quemado, maní pelado, pito, pitulo, pitulín, pirulo, pene, nepe, obelisco, mástil, marcador punta gruesa, pistola, pistolón, matraca, macana, chipote, pelado, corsario, telescopio, muñeco, comuñe, chiripiorca, mandioca, toronja, banana, sable corvo, ricotera, pinchila, espanta suegras, pito catalán, boa, pitón, ratón Mikey, ratoncito, gusanito, piñón, punzón, flauta, flauta dulce, baguette, rey momo, pomo, manija, cucú, cucurucho, piola, poronga, porongo, pez espada, misil, falo, lanza, palanca, palanca de cambios, trombón, Rubén peuchele, surubí, bayoneta, tranca, palo, faro, pingo. 
         

12 diciembre 2013

¿¡Querés que esta REMERA sea tuya!?

Ah pensaban que era una joda. Pues No.
Este es el modelo de la remera que está en juego.
¿No está re piola?
¿Vieron que diseño novedoso?

¡Sigan participando, COMPARTAN en Facebook, vamos!

O para los que usan blog escriban en este POST

¡Cariños!
BF

Diseño: http://gotchabymocha.blogspot.com.ar/




10 diciembre 2013

¡Espectacular concurso navideño! 1000 formas de cargar el buzo sin usar las manos

Este es uno de los artículos más celebrados y comentados por astros de la radio, madres y colectiveros de la revista #1.

El concurso consiste en COMPARTIR este post (los que tengan Facebook) para ingresar a la rueda de la fortuna y participar del sorteo de una UNA FLAMANTE REMERA de BF con un diseño alegórico al post.

Para los que sólo cuentan con un blog, pueden escribir algo acá abajo, cualquier cosa, como se solía hacer antes, ¿se acuerdan? vamos, no es difícil. 

BF, siempre haciendo de tu vida una maravillosa aventura



06 diciembre 2013

Cosa triste que pensé y ahora ya está

Clint Eastwood en todas las películas hace de Clint Eastwood
PorCulp

Me di cuenta una cosa. No es: “¡woooo qué cosa!”, pero es una cosa, y me puse un poco mal. De golpe pensé... Clint Eastwood, el inmenso actor y director, está grande, bastante grande. Tendrá como, no sé, 80 años (Podría googlear, pero no tengo ganas ni tiempo. Buuuueeeeennna, chabón importante). Bueno, eso, me di cuenta que el bueno de Clint está viejito, y cuando eso pasa, hay muchas probabilidades que algún día, más cerca que lejos, este enorme director nos deje. Pero enorme posta, tiene al menos 10 obras maestras absolutas. Y un actor emblema, primero del western, pero después todo terreno. A veces en las mismas películas que dirigió, a veces para otros. A mí juicio, las mejores interpretaciones las perpetró en las que también estaba atrás de cámara dirigiendo la batuta.
Bueno y cuando eso pase: “Dios, tiéndelo lo más posible” (lo dije en neutro) algún ‘cráneo’ de Hollywood no va a tardar en arrojar sobre la mesa la idea de hacer una película de su vida.
Es medianamente lógico. El tipo filma desde los 20 años. Es un referente indiscutido de la historia del cine. Tiene centenares de películas, obras maestras, estatuillas Oscar, tiros, bandas sonoras increíbles (casi siempre de jazz), melodramas para llorar mal, fama de buen tipo atrás de cámara, temple, porte, facha, cara de héroe, de villano, de padre duro, de viejo facho que se redime, de aventurero, de borrachin, en fin... El tipo ES el cine.
 
¿Entonces... qué van a hacer con el casting para la película de su vida?               
¿A qué marmota van a poner para que haga de Él?
¿Hay una cara más dura que la de Clint?
¿Hay una cara (y con ella todo el contexto, el porte y todo eso que dijimos) que pueda hacer de él?

Pueden decir, que hay mil personas con un temple similar y que su vida fue plasmada con moderado éxito en la pantalla grande.
Pero acá la peculiaridad es que el tipo se pasó una vida delante de las cámaras.   

¿Estamos preparados como sociedad para ver la cara de Clint Eastwood en una película que no sea la cara de Clint Eastwood?

Es como el efecto inverso de, no sé, por ejemplo Larry David (genio) que en la serie ‘Curb your enthusiasm’ hace de él mismo, Clint en las todas las películas interpreta a distintos personajes pero siempre hace de Él.


Como la maquina de hacer filmes no para, ni saben qué es lo que están filmando, pero no para, la cámara sigue exponiendo el celuloide a troche y moche. (Acá alguno va a decir que es HD. Lo sé, amiguillos, lo sé), bueno como esto aparentemente es un negocio, una vez que se vaya, que la quede, que palme, que se vaya de gira seguramente vayan a hacer la película de su vida.

Por esto, y porque cada año nos sigue dando masa, para que tengamos, para guardar y repartir, una película más, y otra y otra y otra ¡Clint: No te mueras nunca!
  



Nota I: Algo de esto pasó en la tercera entrega de Volver Al Futuro donde Marty Mcfly toma prestado el nombre para su estadía en el lejano oeste. Pero en ese caso no era más que una mueca, una chanza, un chiste, un giño cinéfilo. Todos estábamos viendo a Marty, haciendo, jugando a ser Clint Eastwood

Nota II: En la fallida (fallida para la prensa, a mí me gustó) ‘800 balas’ de Alex de la Iglesia, la trama gira -entre otras cosas- sobre la imagen de Clint Eastwood. Tal es así que sobre el final la película coquetea con la aparición fantasmagórica de su persona. De la Iglesia, sabe, en consciente que el tipo es irremplazable, entonces (al no conseguirlo en persona, conjeturamos) opta por poner un doble. Pero, como es de entender, no le queda más remedio que evitar mostrar el rostro en su totalidad.