Seguidores

24 mayo 2012

Viaje al Centro de la Psique


#33
Evangelistas del Facebook
PorRodríguez

Últimamente tengo un problema. Bah tampoco es un problema, sino algo que se viene repitiendo y me rompe bien las pelotas.

En una charla eventual con mis amigos, amigos de mi novia, primos segundos, hermana, gente del “medio” (dios, que mierda decir gente del “medio”) como de la nada sale una especie de sugerencia, de sugerencia en calve enfática, de pregunta encubierta; no sabés si va con signos de exclamación, o si es una pregunta declarada. No sabés si es un reclamo, una orden a acatar o qué cosa. 

Como de la nada dicen: “¡¿Por qué no te haces un Facebook?!”
Repito, por la forma en la que lo dicen no sabés a donde ponerle la acentuación. ¿Me estás preguntando o me estás “invitando” a la reflexión, a que recapacite o algo?  
En los dos casos es un reclamo.
En ambos casos me rompe las pelotas por igual.
Me subestima, me invade.

Primero: es ponerse por encima, es pedante, es de mandón, de superado:
“Yo como soy capo, y tengo Facebook, te invito a vos que no sos tan capo a que con una cuenta de Facebook seas capo como lo soy yo.”    

Segundo:
¿Por qué me tendría que hacer una cuenta?
¿Me estoy perdiendo de mucho?
¿Por qué te interesa tanto que yo esté ahí?
Sé que no tenés acciones, ni que el bueno Zuckerberg te paga por cada nuevo usuario registrado.  
Entonces ¿por qué querés taaaanto que me una a esa comunidad? 
Te juro que no entiendo.
La conozco, entré con gente que tiene cuenta a ver un videito, a ver comentarios o alguna información y no me pareció gran cosa. Sí, útil en ocasiones, pero no imprescindible.
No sé que lo diferencia de los blogs o de otras comunidades.


Lo respeto igual. No digo que esté mal tener una cuenta, lo que no entiendo es por qué esa “militancia”, ese evangelismo fanático.

¿Qué, teniendo 297 amigos te sentís solo igual? ¿Querés llegar a mil, a 10 mil, a un millón?
¿Te sentís mal compartiendo toda tu vida vos solo, querés que todo el mundo comparta sus miserias? ¿Necesitas que todos vean y vos ver las miserias de TODOS?

“Comiendo fideos y tomando un rico vinito con Fer”

“Fin de en Mar Chiquita: Acá les dejo las 325 fotos!”     

“Volviendo a casa en el 106. Odio a la gente”

“Feliz cumple pa!!!! Una de las dos únicas personas que quiero en el mundo!”
   
“Al fin llego el día... esta noche parto a Costa Rica!!”

“Vamos amor cada vez falta menos! iupiiiiiiiiiiiii!!!!!!” (quééé? De que hablas?)

“Que lindo dormir hasta tarde diossss!!! que suerte q mi bebu ya creció y no llora más de nocheeeeeeee”

“Mi masa casera de pizza es Todo!!!”

“Si alguien me engaña lo crucifico de por vida, forever ok?


Sin palabras.

Por su puesto que pensar que toda la gente usa esta “magnifica” red social para cosas como esta, sería errado. También se usa para garchar, para reencontrarse con ex compañeros del colegio (que no hacía falta reencontrarse) y para garchar. (Ah, ya lo dije!).

No, enserio. Hay gente que lo usa con fines comerciales o para dar a conocer su trabajo social, artístico etc. Sobre todo las “Fanpage”, donde el acceso es libre. Si uno no tiene cuenta no puede poner el tan afamado “me gusta” pero puede ver la información. Suficiente. (Dicho sea de paso el nuevo diseño de estas fanpage es insólito. ¿Por qué hay dos columnas? ¿Qué es lo nuevo que se va posteando; del lado derecho o del izquierdo? ¿Por qué en algunas hay información repetida?). 

En conclusión:
Que se entienda bien, mi descargo no es con Facebook, sino con la gente.
Es para ellos este grito de guerra, porque no tengo nada en especial ni con Internet en general, ni con Facebook en particular. No me hago el snob, ni el que estoy afueras del mundo. Me gusta Internet; tengo varios blogs, cuenta en youtube, en taringa, en mercadolibre. 
Que sé yo, se dio así. Cuando Facebook se popularizó, no me hice y ahora no tengo ganas.

Al finalizar la charla con el grupo de amigos de turno digo:
–¡Ah che, pero me hice un Twitter!
–¡¡¡Dejate de joder!!!! –Me dicen con un recelo que sigo sin poder entender.  

18 mayo 2012

Los Conjeturadores


No es inventar

No es adivinar

No es deducir

Es Conjeturar


-Los Conjeturadores- Fisgones profesionales   
Próximamente

07 mayo 2012

Breve catálogo de insoportables domésticos #1: El abogado del calendario



Estrenamos sección de la mano (y el lápiz) de: Andrés Alberto

Pasen por su Revista Pis y no olviden comprar su libro “La Dura Vida”.
Mirenlo por ustedes mismos: http://revistapis.blogspot.com.ar/
(vieron que no miento)

Viaje al Centro de la Psique


#32
Segundo registro de obsesión conciente
PorRodríguez

Cuando era chico me cansaba, me agotaba la sola idea de tener la necesidad de respirar, pestañear y tragar saliva a la vez. 

Al racionalizarlo me volvía loco. No sabía qué hacer primero y qué después. Cada cuánto respirar, cada cuánto tragar saliva y/o pestañear.

Me pasaba en momentos muertos de la vida; a la hora de la siesta, en alguna sala de espera, en una clase de matemáticas, (dónde claramente no prestaba atención), o cuando me iba a dormir sin sueño.

A parte de ser uno de los primeros acercamientos a mi lista de obsesiones o manías. Creo que fue también una especie de primer crisis existencial. No sé cómo explicarlo, pero esa sensación me generaba angustia, un vacío raro, tendría más o menos 10 años. 
Pensaba que a medida que iba a ir creciendo, se iba poner cada vez peor. No me entraba en la cabeza, como la gente podía vivir así, con semejantes “tareas”: Pestañear, tragar saliva y respirar. Acciones interconectadas entre sí, en simultaneo e intercaladas, respetando una suerte de ritmo, de melodía muda, de coreografía invisible. Demasiado trabajo. Demasiada presión para un chico de 10 años. 

Y cuando me pasaba, a su vez pensaba que me estaba pasando. O sea, era conciente, decía: “oh no, ahí viene de nuevo”; “Ahí me está pasando otra vez”. 
Y me desesperaba pensar en pensar.
Me volvía loco.
Y lo peor es que no se lo podía decir a nadie. Me lo tenía que tragar. Por consiguiente una nueva carga. Al martirio de pestañear, tragar saliva y respirar se le sumaba el No poder compartirlo, el no poder sacarlo afuera.
Pensaba que iban a pensar que estaba loco. Y yo sabía que les pasaba a los “locos” de mi edad: Directo a la psicopedagoga. (Más tarde me mandaron pero por otro motivo que no viene al caso).
Entonces me callaba la boca. Era algo que enfrentaba solo. Era yo y esos pensamientos laberínticos. Yo y la obsesión de pestañear, tragar saliva y respirar, cara a cara. Otros se disputaban (entre compañeros) por un pebete de jamón y queso, por un bocadito “Holanda”, o por la pelota “Macu”, en la calle o en algún recreo. A mí, en ese momento, me tocó un duelo interno y secreto.       

Pero bueno por suerte acá estoy: Sano y salvo (?)

Por suerte con el tiempo fui mejorando (?)
O bueno, al menos, pude ir dejando de pensar al pedo (?)
Lo que es seguro que pude relajarme y disfrutar (?)

Por suerte sino, no sé que hubiera sido de mí y de la hermosa salud mental que luzco en la actualidad del hoy (?).  

Viaje al Centro de la Psique


#31
Odio las charlas eventuales con viejas chotas y mozos (en el orden que quieras)
PorRodríguez

Odio a las viejas en la parada del bondi, refugiadas de la lluvia o el sol, o simplemente apostadas al poste de la parada como si fuera radio 10 o almorzando con Mirtha Legrand.
Odio que me miren directo a la cara cuando bajo del cordón para ver si viene el colectivo.
Me explico: bajo del cordón, me asomo y miro al horizonte, el tiempo parece suspenderse por unos instantes, me siento un cazador, un suricato, pero cuando bajo la cabeza y encaro la vuelta a la vereda, las viejas me miran directo a la cara. Buscan en mi cara una expresión de “viene el bondi” molestísima. Dejame en paz, no quiero darte información de nada. No nos conocemos. ¿Qué me miras? Me molesta, me rompe bien las pelotas. Bajá del cordón y mirá vos vieja vaga. Si podes, no están tan hecha mierda.
Te conozco, sos de esas que da lastima para que le den el asiento.

El odio, por mirarme a la cara para ver si viene el bondi, en parte es porque el bondi NO viene. Me rompe más las pelotas, porque seguro que la vieja espera encontrar un interlocutor para hablar del transito, de la mala frecuencia de los colectivos y de la mar en coche. No, con migo no vas a tener esa suerte. Yo no hablo con viejas chotas, yo no hablo con gente que me incluye en sus opiniones de mierda. Yo soy de esos que cambio de bar cada dos por tres para no tener ningún tipo de relación con los mozos. Otros que me rompen las pelotas. Todos hablan de lo mismo, se paran ahí, cerca de tu mesa con la bandeja bajo el brazo y miran la televisión (casi siempre en TN) y comentan algo al aire, algo en voz alta, para que piques. Nooooooo. Con migo no.
Yo bajo la mirada y pongo mi mejor cara de póker. O a lo sumo apenas le sonrío y me paro para ir al baño, cualquier movimiento brusco que desconcierte es bueno. O la mejor es mirar el celular, mirarlo y hacer de cuenta que pasó algo, que alguien te mandó algo. Lo mirás, buscás en el buzón de entrada y haces de cuenta que respondes. Pero en realidad estás borrando mensajes o escribiendo cualquier cosa.
Otra es buscar algo en la mochila, esa no falla. Me meto de cabeza y revuelvo todo, me hago el que no encuentro y finalmente saco todo. Un libro, un cuaderno, una carpeta, lapiceras. Pongo cara de trabajo, pongo cara de preocupado, de “tengo un quilombo”. Doy vueltas, abro todo a la vez, miro la agenda, anoto algo, (hago que anoto), abro el libro y releo el índice, para cuándo levanto la vista el mozo se mando a mudar. Fiu. Listo, me apoyo sobre el respaldo de la silla y me digno a mirar por la ventana.
Otra guerra ganada, otro mozo espantado. Ya en ese bar no hay misterios para mi.

Pero volviendo a las viejas de la parada del bondi, ¿dije que las odio? sí, creo que si. Por eso hago la vista gorda, por eso uso anteojos negros, por eso me mantengo con cierta distancia en la parada, para evitar viejas, para evitar cualquier tipo de charla superflua y pelotuda. No es que me haga el profundo, pero ya se entiende ¿no?.  

03 mayo 2012

Los Conjeturadores



Ni chusmas de barrio.

Ni detectives de la serie negra.

Ni perversos sin nada que hacer.

Ni espías rusos. 


-Los Conjeturadores- Voyeurismo Funcional y Cotidiano
Próximamente

28 abril 2012

El problema a la hora de pedir Delivery

PorCulp

No sé por qué guardamos tantos volantes de pizzerías, parrillas, heladerías, sandwiches de miga, sushi, rotiserías y comida china.      

Todos tenemos un sector destinado a estos volantes: un cajón, un folio, con una gomita elástica arriba de la heladera, una carpeta de 3 solapas desvencijada, pegados con un imán de alto poder en la heladera o simplemente uno arriba de otro sobre las páginas amarillas en la mesita del teléfono.
Creemos que están bien acomodados, nos mentimos a nosotros mismos. “No, si están bárbaros ahí, todos juntitos, ahí, en ‘su’ sector”. Pero lo cierto es que se van acumulando, la pila va aumentando de tamaño casi a niveles astronómicos sin darnos cuenta.

¿Para qué juntamos tantos? ¿Por qué los acopiamos, por qué los acumulamos y acumulamos? ¿Para qué, si después nunca encontramos el que buscamos o el que medianamente nos convence está totalmente desactualizado?

Se encuentran cosas increíbles, cosas como: “Che boludo, es imposible que una grande de mozzarella cueste 6 pesos! ¡¡Esto debe estar del 97!! Ni el local debe existir”.
O Vemos que hay una especie de sucesión de volantes: está el del 2009, el del 2010, y el del 2011. “Ok, me falta el del 2012 y lleno el álbum” decimos en voz alta aunque estemos solos.   

Y nos prometemos hacer una selección, nos prometemos “limpiar” el cajón y dejar sólo los útiles; 2 o 3 de pizzerías, uno de comida china, uno de una parrilla, la heladería de barrio y Munchis o Fredo (para cuando haya visitas). Pero nunca lo hacemos. Siempre la misma historia. Siempre el mismo problema a la hora de elegir, ¿todo para qué? Para terminar pidiendo en el lugar de siempre.  

24 abril 2012

Viaje al Centro de la Psique

#30
Especial: Amigos “especiales” I
PorSebastián

INTRODUCCIÓN

Tengo amigos “especiales”
En cada juntada con estos geniales especimenes me empapo de un centenar de tremendas historias.

Ellos piensan que voy porque los quiero, porque la paso bien. Bueno, un poco sí, pero fundamentalmente lo hago para escuchar historias, para recolectar casos increíbles, obsesiones que rozan lo patológico, manías poco menos que alarmantes.

Charlo sí, pero también agudizo el oído, le saco punta al lápiz, y les tiro de la lengua. Los agito para que se suelten y me/nos cuenten eso que tuvieron oculto por más de media vida, eso que se guardan con recelo y vergüenza. Los arengo para que se suelten, para que cuenten TODO. Porque en el fondo lo quieren sacar. Compartirlo, encontrar un caso parecido, sentirse acompañados, hermanados, menos solos, menos desgraciados, menos infelices, menos pobres tipos, menos... bueno, ya se entiende.       

Y ahora, en este lugar, sin ningún tipo de culpa voy a ir exponiendo uno a uno sus “temas”, una a una esas historias retorcidas. Porque merecen que el mundo las conozca. Es un simple acto de justicia. Una pelea que ganamos en vida. (?)    

Y acá es donde viene la parte que tengo que decir que para proteger su imagen, bla bla bla, voy a cambiar los nombres y ciertos detalles pero ¡No!. La cosa justamente es que seamos nosotros mismo, para así purgar toda esa mierda acumulada. Que esas historias de obsesiones se hagan carne, que vivan más allá de uno, que salgan y se paseen por la net toda. Y la única forma de hacer eso es con nombre y apellido, y/o apodo o motete. Y donde nuestras juntadas vendrían a ser, ni más ni menos, que seudo sesiones de psicoanálisis muy muy pedorras y de café, y yo un simple apuntador.   

TEXTO

Entre el barullo de una charla mundana y sobre temas más bien intrascendentes, como sin querer van surgiendo ciertos tópicos, ciertas cuestiones que enseguida despiertan la atención de todos. 
Las risotadas son inevitables, son claramente de vergüenza, se ven subir los calores y el volumen de la voz, es una mezcla rara de no querer contarlo con; “no hay nada que quiera más en el mundo que contar esto”. Esa sensación de lo prohibido, de lo intimo. 
Tema recurrente es que Casanova, miembro fundamental de esta cofradía, va de cuerpo, esté en su casa o en la oficina, sacándose la totalidad de la ropa, esto incluye HASTA el reloj. Caga DESNUDO para hablar mal y pronto. Afirma que las virtudes son infinitas, y nos invita a que lo hagamos, diciendo que, como la droga, es un camino de ida.
Pero la cosa es que siempre volvemos una y otra vez a este tema. Queremos saber más, preguntamos y repreguntamos las mismas cosas; quizá esta vez sume algún detalle que la vez anterior pasó por alto, quizá cuente algún día en particular. Casi siempre no hay mucho más, (ni mucho menos) es eso. Pero por alguna razón nos gusta escucharlo una y otra vez, como un chico le pide a su padre que le cuente el mismo cuento cada noche antes de dormir.

Pato, promotor y agitador nato, puede hacer un tema de charla “caliente” casi de cualquier cosa, nos sorprende con una nueva: nos dice que en ocasiones (pero acá podemos afirmar que lo hace siempre) ha lavado los huevos una vez desenvueltos del papel de diario. Pero no es por la tinta de las noticias viejas, ya que también lo haría si el envoltorio fuera el de cartón. Lo hace por que considera que “salen” sucios de la gallina (¡es genial!). Los lava con agua y DETERGENTE, los frega como si estuviera lavando los platos sucios. Su caballito de batalla es que al hervir varias cosas a la vez, de esta forma, evitaría el traspaso de algún tipo de germen. Al unísono le decimos que al hervir ninguna bacteria sería capaz de sobrevivir, ni hablar si se trata de huevos fritos, donde descartaría la cáscara. Así y todo, sigue y va a seguir, lavando los huevos con detergente. 

Elevando la voz, hace su aparición en escena Caro, con su energía y su seguridad, vapuleada injustamente por su sinceridad brutal, hace lo suyo, y dice que le resulta totalmente imposible cualquier tipo de contacto con los satches de leche o yogurt. Para evitar siquiera el roce de esos productos entre fríos, mojados, y olorosos (acá te damos la derecha) realiza las compras acompañada de su hija, a quién le delega la “ardua” tarea de agarrar los satches y depositarlos en el changuito. (Es de una sinceridad enorme mandar a un hijo a que haga lo que uno no puede, sin explicación lógica de por medio).  

Yo agrego, confraternizándome con Caro, que antes de guardar cualquier sachets, les paso un trapito tratando de tocarlo lo menos posible, al igual que a cada sifón que meto en la heladera. Preseguido, en ese caso, de un breve chorrito sobre la pileta, para lavar el pico por dentro. (?) Ok, sé que no tiene mucho sentido, pero son esas cosas que van de generación en generación. Algunos heredan un idioma tradicional, otros el arte del ajedrez o una receta milenaria. Kiko, hombre encargado de mi educación y padre, me lo dijo un día cuando era chico, y desde entonces sigo hasta la fecha con la practica de “limpiar” el pico tirando un chorro de soda sobre la pileta.   

Continuará.     

Hay algo extraño en este grupo.
Extrañeza que no nos preocupa, más bien nos divierte (menuda cosa).
Y todavía hay mucho más.
       

19 abril 2012

Los Conjeturadores

Si leyendo un libro en el colectivo, escuchás de pasada una conversación, y de pronto no podés seguir con la lectura porque la charla te interesa más...

Si caminando por la calle no podés evitar mirar a través de una ventana cuando está abierta...

Si tratás de pensar de qué trabaja tu vecino o dónde va cuando sale a las 2 de la mañana...

Definitivamente esta serie es para vos.



-Los Conjeturadores- Detectives de lo cotidiano 
Próximamente 

11 abril 2012

Viaje al Centro de la Psique

#29
Obsesión por el “mote”
¿Sabés cómo la gente te agenda en sus mails?
PorRodríguez

Me obsesiona ver con qué nombre la gente me agenda en sus mails.
Esto es muy simple, al recibir un mail grupal con copia abierta, se puede ver con qué nombre, sobrenombre, apodo, alias, mote, motete o signo característico esa persona guarda tu contacto en su casilla de mail. Cosas como “Carlos amigo de Juanchi del Estrada”, “Miguel Ángel novio de Gise, actualmente separados”, “Maru Rojas -Actriz-”, Julieta (amiga de Eva) la rubia”, “Carrera de Primeros auxilios de Raymundo –bicicleta- Martínez”, “Marito (el pibe)”, “Cata, amiga de la hermana de agus que con caro son conocidas de las chicas del fondo a su vez amigas de Juan Cruz, el primo de Tati”. Por sólo mencionar algunos casos.  

Me gusta y me obsesiona a la vez, es divertido y aterrador, ya que uno se puede encontrar con las peores cosas, “Juancho el hermano bobo del Tucu” o quién sabe qué cosas más.
Por ello ojo, ojo como agendan a los contactos porque se ve. Ojo como mandan sus mails, con copia oculta o abierta, a la vista de todos.
Ojo, porque si no toman los recaudos, se ve, todo se ve.

Siempre alertando a la sociedad.
Ok, no hay de qué.

Próximamente, y atravesando ciertos limites, te vamos a enseñar como tomar prestados los teléfonos celulares de amigos, familiares, y allegados sin que lo noten, para ver cómo te agendan ahí.

Informe Especial: Comportamientos en la vía pública I

La fruta podrida somos nosotros
PorCulp
Colaboración: Regina Falangie

Es la verdulería un lugar, donde sin darnos cuenta, dejamos ver nuestras miserias, nuestras peores cosas.
Nos plantamos como si fuéramos reyes, como si fuéramos los dueños de algo. Decimos cosas terribles, cosas patéticas, cosas que me dan vergüenza ajena de sólo pensar.
Los comentarios típicos que se suelen escuchar son ambiguos, son preguntas, pero también órdenes enfáticas. 
“¿¡Cómo están las ciruelitas!? ¿¡y los melones!?”; “¿¡los tomates, están lindos!?”;
Para volverse lisa y llanamente en ordenes a acatar: “No me metas cualquier cosa eh, el otro día las bananas estaban todas pasadas, mirá que sino te traigo todo de vuelta”; “Me dijo Rosita que ayer le vendiste unas uvas agrias, incomibles. Yo te las escupo una a una y te las traigo eh!”; “¿¿Un pomelo dulce?? Donde la viste, los pomelos no son dulces, para eso uno le pone azúcar!”

Hay algo perverso en esos comentarios, algo oscuro, algo digno de estudio. Como si fuera una especie de fuga, de escape. Todo nuestro costado más siniestro parece desembocar ahí, en ese lugar y en ese momento.
  
Y no nos basta, No! Vamos más allá. A nuestros despectivos, casi perversos comentarios, le sumamos nuestra influencia corporal. Nos arriamos, como bajándonos de quién sabe qué pedestal, metiendo el cuerpo en escena y nos damos el lujo de tocar la fruta y la verdura. ¿quiénes nos creemos que somos?, tomamos un durazno y decimos o más bien juzgamos: “¿¡a ver cómo están los duraznitos!?”, y lo movemos, de arriba a abajo chequeando su peso, su consistencia, lo apretamos revisando su madures, LO OLEMOS, (que cara duras) y finalmente lo rotamos buscando el error, la excusa que nos habilite a quejarnos, a saltar como leche hervida: “¡¡ves!! ¡me ibas a meter cualquier porquería!”.
Ahí soltando la fruta sobre las restantes como si estuviera contaminada, exageramos que ese sector semipodrido o apenas oxidado, nos manchó la mano. Sobre-actuamos la molestia, pero en el fondo estamos orgullosos, orgullosos de que no nos pudieron cagar.
Somos insoportables. 

Después, apurando el trámite como si fuéramos empresarios con una agenda más grande que la guía telefónica. A la silvestre pregunta del vendedor: “¿algo más?” concluimos nuestro asqueroso comportamiento con un: “no no, está bien, nada más” ofendidos como nunca ¡Dios! que artistas que somos. 
  
Pagamos con los peores billetes, con esos que están en el fondo del bolsillo, todos arrugados, grises y finitos, y nos vamos.

Somos horribles.
Y la verdulería, por alguna razón, es la puerta o la ventana que deja salir esa sustancia rancia y putrefacta impregnada en lo más profundo de nosotros.  

29 marzo 2012

Cartel #6

En comunicación directa


¿Pero hay señal? ¿Seguro? Avisame, no sé, dame una señal! (tupa tupa chtsss)    

Viaje al Centro de la Psique

#28
El baño, lugar sagrado
PorRodríguez

Me pone incómodo que me hablen cuando estoy en el baño, en el mejor momento de la “necesidad” sea lo primero o lo segundo.

¿Por qué me tienen que gritar desde afuera? ¿No ven que estoy en el baño, no ven que está la puerta cerrada y no se escucha bien? ¿No ven que estoy ocupado? O sea, es verdad, no lo están viendo, pero piensen dos segundos: si estoy en el baño con la puerta cerrada, seguro que debo andar en algo. Algo privado. Algo que prefiero guardarme para mí.
Te gritan preguntando algo, casi siempre dónde está tal cosa, como vos no respondés, insisten, y no te queda más remedio que detener TU momento de intimidad, TU momento de diálogo privado con vos mismo; en el cenit del placer tenés que hablar, tenés que cortar ese lazo que te unía con algo más allá. Tenés que “volver”, “bajar” al mundo ordinario y pensar –obligado- de qué catzo te están hablando, y buscar la respuesta justa para que te dejen en paz, para poder volver lo más rápido posible al lugar donde estabas segundos antes. Ese lugar tuyo. Ese lugar sagrado.

Donde -si es lo segundo- no puede faltar una buena y regia revista de historietas.


28 marzo 2012

Cartel / Postal #5

La siesta de los canes

  
La Falda 15:47hs.
En una ciudad donde todo el mundo duerme la siesta, los perros no podían quedarse atrás.

27 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#27
Algo así como un superhéroe
PorRodríguez

Soy completamente un ignorante en el tema idiomas, en todos, hasta en el inglés (saben -los que siguen el blog- que ni el portugués entiendo) pero por estos días me pasó algo extraordinario. Quizá fue por ver muchas películas y series, no sé,  pero resulta que la otra vuelta, mirando una serie que no viene al caso (bue “Big Bang Theory”) y comiendo a la vez, entendí sin leer. Bajando la cabeza para cortar la milanesa, seguí perfectamente el hilo del diálogo sin perderme, sin tener que parar y rebobinar. 
Fue una sensación magnífica, me sentí poderoso, sentí que una compuerta se abría, un nuevo nivel de percepción, sentí que me estaba convirtiendo en algo así como un superhéroe.

Bueno, quizá me entiendan, quizá me juzguen de exagerado.
Allá ustedes.  
Acá yo y con una gran responsabilidad sobre mis hombros (no todo es color de rosas) porque como saben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.    

  

23 marzo 2012

Verdad #11

-Siempre que nos despertamos de una siesta profunda y no planeada, (aparte de estar babeados) No entendemos nada, literalmente. Pensamos que ya es de mañana, que estamos llegando tarde al trabajo, a una cita o a una reunión impostergable, que hay un ataque alienígena en la calle, un incendio silencioso alrededor o incluso llegamos a creernos (como real) el último sueño.

Tiburcio Plátano  

18 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#26
No todo tiempo pasado fue mejor, pero... con los colectiveros pega en el palo
PorRodríguez
Con la colaboración de Lucilda

A riesgo de pecar de viejo choto, diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, (frase que nunca me gustó), quiero decir que no sé qué carajo les pasa a los colectiveros. No entiendo, no sé, no me entra en la cabeza, por qué van clavando el pedal del freno y el del acelerador a un ritmo frenético, histérico. Sin ningún tipo de reparo, de cuidado, teniendo en cuenta que llevan mucha gente; gente parada, gente amontonada, gente con bolsas, con mochilas y maletines; ancianos con bastones de tres patas, niños, embarazadas, pelados y contadores públicos. 
Pareciera que ex-empleados del viejo y mítico Italpark, (más precisamente los que operaban los “autitos chocadores”) se pusieron todos a manejar colectivos.

Un amigo me dijo que es por los nuevos “coches” (“¿¿Coches”?? ¿¿qué sos? ¡boludo! ¿qué te haces el que hablas en el idioma de los colectiveros? ¿qué decís coches? se dice ¡¡Colectivos!! ¡Colectivos! ¡¿me escuchaste!?), dice que como tienen cajas automáticas, son más toscos, y resulta más difícil que las frenadas y los aceleres sean armoniosos.
Cuando me dijo esto, le presté especial atención al conducir, y quizás sean un poco más duros estos vehículos, pero no me jodan, no manejan con la cautela, la paciencia y la dedicación de antes.
 
Por ello que, insistiendo en que no pretendo realzar lo viejo, ni vanagloriar el pasado por que sí, afirmo: Los colectiveros ya no son lo que eran. Punto, lo dije. 

08 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#25
Mormones de la canción:
Cuando un amigo te hace escuchar su canción favorita
PorRodríguez

Situación de mierda cuando un amigo cebado (recontra cebado) te muestra una canción y te dice, -te obliga-, a que la escuches, a que la escuches entera, de pe a pa. Te exige a que dejes lo que sea que estabas haciendo y pongas todos tus sentidos a su disposición. Diciendo cosas como: “¡Escuchá, escuchá!... escuchá la letra,... ... mirá, mirá esta parte … ...” acompañado de un gestito con el dedo índice sobre su oreja.
Y después lo que pensabas que no podía pasar, canta a la par, con cara de loco te mira a los ojos y canta la parte de la letra que más lo conmueve, alternando la cara de loco con una “sentida”, entrecerrando los ojos. Y para colmo la canción no termina más, es el tema más largo del mundo. Vos lo único que querés es salir de esa situación, querés escaparte, querés salir corriendo, pero no, por respeto, por la estima que le tenes, te quedas. Te quedas y resignado escuchas la canción entera. Quizá hasta te gusta. O sea, el problema no es ese, es muy probable que el tema esté bueno, lo que resulta insoportable es la situación, que te fuercen a escucharla, y no a escucharla así nomás, no! Tenes que prestarle atención, estando en el barullo de un asado medio “picados”; o en una fiesta entre mucha gente, humo y poca luz; o lo que resulta más incómodo, estando solos, solos en SU casa. Él cantándote a vos. Y vos con la presión de que te guste, con la presión de asimilar la canción de un momento para otro. Teniendo que poner cara de atención, y prestarla de verdad. Teniendo que poner cara de “que buena”, cara de “sentir” la letra.
Demasiado para mi.

Las cosas pasan cuando pasan, hay momentos distintos para cada uno.
La imposición de cualquier cosa en realidad te tira para atrás. Como los mormones o los evangelistas que van casa por casa queriéndote meter la palabra de dios, estos amigos te quieren convencer que ellos escuchan buena música, mientras que vos estás en la boludes, ellos tienen la posta.  

Es un problema que tenemos, en general, no sólo recomendar sino “obligar” al otro a que escuche una canción, a que mire tal o cual película. ¿Por qué cuando hablamos de películas, le decimos al otro “¿¿no viste esa película?? ¡¡Tenes que mirarla chabón!!”
¿Por qué esa cosa de querer imponerle al otro sus “temas”? ¿Por qué? Es pedante, creemos que nos la sabemos todas, recomendando películas raras, de países exóticos, o del año de jopo. Nos gusta saber algo que el otro no, y lo usamos como un arma, como nuestro caballito de batalla. No estamos solamente recomendando, estamos poniéndonos por encima, diciendo “mirá que capo que soy, mirá que películas copadas que veo, y que canciones comprometidas con la causa que conozco papá”.

Somos despreciables.

Pero el peor en su especie es el recientemente mentado amigo que te acorrala  “invitándote” a escuchar su canción favorita.   



07 marzo 2012

Viaje al Centro de la Psique

#24
Reflexión veraniega de vacaciones: Es denigrante ponerse protector solar
PorRodríguez

Partamos de la base que uno no tiene un cuerpo privilegiado, ni mucho menos, más bien todo lo contrario. Tirando a todo flojo, cosas que cuelgan, y de un blanco extremo. Pero es justamente por ello que debemos ponernos protector solar en abundancias, para después no padecer ese quemado color rosa fluorescente. Yo no me bronceo, la gente cool se broncea, yo me quemo, me quemo mal, llegando casi a quemaduras de uno o dos grados. Pero eso es otro tema, la cosa es que ponerse protector en la playa o espacio destinado a la recreación veraniega es denigrante.
Llegamos a la playa con remera, anteojos, gorrito, y una bermuda que nos sobrepasa la rodilla. Como el sol, es un verdadero asesino, no nos queda más remedio que untarnos esa espesa crema sobre el cuerpo (transpirado).
Primero los brazos, no es tan complicado, luego las piernas, los empeines, y esa zona en la que nadie repara, pero que quemarse ahí según dicen es uno de los peores dolores registrados; el pliegue atrás de las rodillas. Después la cara, ojo, acá hay que tener dos cuidados especiales: 1) no debemos cerrar los ojos al refregarnos el protector, queda entre patético y que lo estás disfrutando. Y 2) Debemos esparcir en su totalidad el protector de modo que NO queden sectores blancos sobre los cachetes, ni frente, ni debajo de los ojos a modo de jugador de rugby.   
Luego sí, no queda más remedio que sacarse la remera: No sin antes relojear el entorno para ver si hay ávidos de reírse de los demás, o algún grupo de supermodelos, y metiendo panza (acto totalmente patético y en vano, porque a leguas se nota que uno está metiéndola tratando de ocultar lo inocultable) y comenzamos a untarnos con desgano el protector, mirando más que nada a la gente alrededor, que nuestro propio cuerpo. El pecho, los hombros, el cuello, hasta ahí bien, pero después pasamos a la panza, dios me libre, me guarde y me reparta. ¿Hay cosa más denigrante? ¿¡Hay algo peor que remover la carne con movimientos circulares a la vista de todos?! Si, Los flotadores, (dios, hasta me da vergüenza escribirlo), que forma de llamar a ese sector del torso tan desagradable, pero tan certera a la vez.
  
Por último para dar finalmente por concluida esta actividad nefasta; es pasarle la posta a alguien (en el mejor de los casos, una novia, en el peor, un amigo, un primo o nuestro propio padre que muy sueltitos se ofrecen a hacernos el favor, ojo, no “el favor” eh), para que nos unte cual tostada de carne blanca, fofa y en ocasiones con vellos, protector en la espalda. Lo único que uno quiere es que ese momento pase lo más rápido posible, cerramos los ojos o miramos un punto fijo, al vacío deseando a gritos que nadie nos esté mirando. Que haga una aparición salvadora un vendedor ambulante ofreciendo la cosa más extravagante de toda la playa para que se lleve la atención.

Bueno ahí sí, estamos listos, listos no sé bien para qué, porque como somos tan blancos y hace tanto que no nos exponemos al sol, que nos abruma, nos quema por dentro, entonces enseguida buscamos un lugar con sombra, ya sea nuestra sombrilla pasada de moda o el bar del balneario. Y nos pasemos ahí la tarde, tomando licuados, leyendo alguna novela pedorra de verano o haciendo crucigramas.  


14 febrero 2012

Verdad #10

-No hay nada más lindo que acostarse con las sabanas limpias, recién cambiadas.

-Tiburcio Plátano-   

Informe Especial: comportamientos en la Net I

El porno amateur y nacional 
PorBigoteFalso

La práctica del visionado de pornografía en Internet es ya moneda corriente. Es parte de nuestras vidas, de alguna u otra manera, directa o indirectamente. 
Entre los distintos estilos dentro del género; El amateur, (este subgénero nace con la llegada de Internet) es uno de los más buscados por los usuarios hombres con pelos en la espalda, mujeres de 35 años, oficinistas en general, cadetes administrativos y pelados que se rapan a cero las pocas partes de pelo que aún le crecen.

La estadística de nuestro país, arroja que de cada 10 personas que consumen estos videos, 7 buscan no sólo amateur sino también que sean nacionales, argentinos, con diálogos coloquiales y el tan preciado “oh yeah” en castellano.  

Las virtudes son infinitas.

Las diferencias del porno amateur y nacional, con el porno producido y yanqui, son más que evidentes: más realismo; lenguaje entendible; mujeres comunes y a veces muy lindas; cuando las mujeres gozan y el video es realmente amateur, deben estar gozando de verdad; cuerpos normales, no esculturales, ni trabados, ni aceitosos; posiciones que se pueden hacer; la duración del acto suele no superar los 25 minutos, con errores, con bajas en la intensidad, no como los físico-culturistas de las películas americanas que ametrallan a su partener durante 1 hora por reloj sin titubear (eso es, hay que decirlo, la magia del montaje); entre muchas, muchas más.

Este realismo provoca una cercanía nunca antes experimentada. Llegando incluso a niveles muy altos de excitación. Los investigadores afirman que se debe a la identificación que sienten los espectadores con los personajes, “es como estar ahí” dice uno de los miembros examinados para dicho informe. Esa es la enorme ventaja, es sentir que uno está allí, o lo que es mejor, es sentir que podría estar. 

Sin embargo, detrás de todo esto hay algo más, hay algo que se esconde, una fantasía, un anhelo oculto: El grupo de psicólogos destacó que un patrón se repetía; el 98% de los casos tenían una fantasía muy profunda, una fantasía que no se vislumbraba en los comentarios de oficina, o en el bar, o en la canchita de fútbol 5. El anhelo de estos espectadores de porno amateur y nacional es la de encontrar en “acción” a esa compañera del colegio que los volvió locos durante los 5 años del secundario; a alguna bomba del barrio que nunca les dio bola; a la ex-novia de algún amigo que rajaba la tierra, pero que, por respeto, siempre evitaron mirarla; a sus primos; a compañeros de trabajo; a jefes y la lista sigue.

Sumado, a las bondades ya mencionadas de estos videos, se le agrega este pequeño detalle. Este porcentaje de espectadores, mira estos videos con un plus, con un condimento extra: “a ver si me encuentro a la turrita de juli” dijo en voz alta uno de los miembros examinados, mientras buscaba videos en Internet en el cuarto de observación.   

La estadística dice que 07% llegó a buen puerto, y encontró ese plus, esa minita, o ese hombre que los volvía locos. 

Pero no todo es una panacea. Sin saber, estos espectadores están jugando con fuego. Con poderes que no podrían dominar. Es simple: probabilidad; si un sector encontró lo que secretamente buscaba, es cuestión de tiempo para toparse con el horror. 
Si en esa búsqueda dieron con una chica o chico x del pasado ¿qué los aleja de encontrar a una ex-novia que esté gozando a lo loca, más con su nuevo amante/novio que con ellos, incluso estar haciendo cosas que antes se negaba hacer? (la muy turra). O lo que es peor, y un trauma más para la muy débil psiquis del espectador de estas cintas 
¿Quién dice que no se topen con sus propios hermanas/os de sangre haciendo la chanchada, o incluso, hasta con sus padres?!

¿Cómo se podría volver de eso? ¿Se podría volver a mantener una relación sexual sana después de ver a sus padres o hermanos “haciéndolo”?

No, definitivamente no. Perturbaría por completo su vida sexual, o lo que es peor, quizá hasta les saque los deseos de ver porno en Internet.
¿¿Alguien se puede imaginar eso??  

Es por ello que este estudio pretende concientizar a los usuarios de pornografía amateur y nacional.

Para evitar una tragedia, les aconsejamos que miren las “capturas” (las fotos), chequeen los comentarios (si es una web tipo comunidad con mensajes) para lograr armarse una idea del video a visualizar. 
No se dejen llevar por los títulos: “La morocha viciosa de barrio norte, 100% amateur Argentino”.  

Por un porno amateur y nacional libre de traumas.    
::

10 febrero 2012

Verdad #9

-Es inevitable que en un corte de luz en tu casa, yendo al baño, con una vela o una linterna en mano, no manotees la llave de luz intentando encenderla.


-Juan Carlos Manfroto- 

Viaje al Centro de la Psique

#23
Fisgones de lo cotidiano
PorRodríguez

Me pone incómodo que comprando en el chino, la gente me mire los productos.

Figúrense: parado en la cola del chino, cargando el canasto del antebrazo, pero poniéndolo más que nada para adelante (ya van a entender). La cola va avanzando. Hasta ahí todo bien (bue hay otro temita que a veces la gente o se pone pegado o deja una enorme distancia, tanto que uno no sabe si está en la cola o simplemente se paró ahí, revisando mentalmente qué le falta comprar. Pero ese es otro tema). Bueno, llega mi turno, listo, buenísimo, comienzo a sacar las cosas, los productos, (que claramente no voy a describir), los saco uno a uno. Ahí es donde sucede: La gente que está en la cola, atrás mío, se lanza a la carga con las miraditas. ¿Podés creer? los muy desfachatados, miran, qué digo miran, observan, estudian, analizan cada producto que saco del canasto. Acto seguido la mirada es para mí, me miran de arriba abajo. Siento como me clavan los ojos en la nunca, los siento en los hombros, pesados, como un yunque. Porque no es una miradita inocente, nooo, si me miraran como sin querer, no habría problema. Pero no, el asunto es que me juzgan. Van con la mirada de un lugar a otro: de los productos, a mí, de mí a los productos, asintiendo con la cabeza acompañado de un gestito, casi pronunciando algo, muy para adentro, un “mum”, pero que yo escucho, ¡lo escucho bien! Muy bien “Fuerte y claro” como dicen en la guerra.
Con esa mirada están haciendo un claro juicio de valor. Y yo me siento desnudo, desvalido. Están mirando mis productos, no es joda, es algo íntimo. Y no exagero eh, piénselo dos segundos, es como que les estén mirando la heladera, el botiquín del baño, las alacenas, como que estén mirando cuando se depilan o están indispuestas, cuando se afeitan, cuando se arreglan para salir, si se lavan los dientes así nomás o si profundizan, (cepillos, enjuagues bucales, hilo dental) si les gusta el papel higiénico suavecito y con ositos o prefieren la “lija”; pueden ver qué vino toman, si son pijoteros, de buen tomar, o si simplemente si siguen las modas. Saben si especulan con los precios, si van tras las promociones y ofertas, o si no reparan en gastos, comprando chucherías, boludeces, lujos; si cuidan la silueta, si están en la dieta de Cormillot, si comen sano, si están enfermos de algo, o si comen hasta explotar. TODO.
No es joda. Saben todo, son arpías, animales de rapiña, espías de lo cotidiano, son fisgones, voyeures, metiches, enfermos sin escrúpulos, sin vergüenza ni códigos de convivencia.  
Los detesto, en realidad me dan lastima, son seres sin vida, vacíos, huecos, pobres tipos que tiene que alimentarse de historias ajenas, de vidas ajenas. 
¡Son vampiros del supermercado chino!  

Una vez que voy dejando los productos, intento poner el cuerpo tapando un poco, meto la espalda para que no puedan ver qué y cuánto compré de esto, o de aquello. Apoyo las cosas cerca del láser para que la china los marque rápido, y después paso del otro lado sin perder un segundo para embolsar todo rápido, tan rápido que casi ni me fijo en la cuenta. Digo todo que sí, y pago sea lo que sea. Lo único que quiero es irme, tapar mis productos, taparlos bien, que no los vean, salir rajando. 

En conclusión, queridos amigos, como estos fisgones de lo cotidiano no van a dejar su perversión, yo, después de un largo análisis ético (de más o menos 23 segundos) me he decidido a pagarles con la misma moneda.
Así que ojo, quedan advertidos: 
¡Los estoy mirando!
¡A todos!

Nos estamos viendo (en la cola del chino).    

20 enero 2012

Reflexión Veraniega


Veranear en algún lugar sin mar, río, arrollo, lago, laguna o charquito para aunque sea meter los pies, es como una panza sin ombligo, como comer un huevo frito sin yema, como una teta sin pezón.

Cachito Lambaré

Los ideotas

[Cuentos cortos en formato "chat" sobre dos amigos con muchas "ideas" y pocas, muy pocas, cosas qué hacer]


Los ideotas: idealistas sin causa
Capítulo III: "La sociedad de los cinéfilos moribundos"
porCulp


Martín dice:
Son todos boludos
Gustavo dice:
¡Decime una noticia que no sepa!
Martín dice:
No lo puedo creer.
Gustavo dice:
¿¡Qué haces!? ¿Todo bien? ¿Qué Pasó?
Martín dice:
Nada, un boludo que preguntaba una boludes. Pero igual, lo digo también en general.
La gente no entiende nada, SON TODOS RE BOLUDIDIMOS LOCO!!
Los directores, los críticos de cine, los espectadores, el resto de la gente, TODOS!!!!
No lo puedo entender, todos hablan de cine, hablan de lo floja que está tal “peli” (dicen peli, los hijos de puta), se hacen los pistolas en avant premieres, van a eventos y siguen hablando de pelis malas, de pelis buenas, de ideas para pelis, de pelis que habría que sacarle media hora, de pelis dónde el conflicto no es fuerte, dónde el malo debería ser más malo, o dónde el bueno es muy bueno.
Todos hablan, lo único que saben hacer es hablar.      
Porque después vemos esas pelis y son una reverenda mierda.
Gustavo dice:
Estoy con vos a muerte, pero nosotros también nos la pasamos hablando.
Martín dice:
Pero es distinto. ¿Sabés que tendríamos que hacer?
Gustavo dice:
¿Qué?            
Martín dice:
Un ciclo de cine hiper cerrado sólo para los Iniciados, donde la prueba para entrar sea recitar de memoria El padrino 1, y después a modo de pacto, nos tengamos que quemar un ojo con ácido.
Gustavo dice:
Jaaaaaaaaaaa!
Me parece bien demente!
Yo estoy!
Martín dice:
Y veríamos sólo películas de Brian De Palma y de Walter Hill. Nada de cine europeo, ni Iraní, ni Japonés ni una mierda. 
Gustavo dice:
Más vale!!!! Yo por Walter Hill me inmolo en las puertas del Village
Pero igual estaría bueno ver otras películas también, películas que no hayamos visto... 
Martín dice:
Sí... es cierto...
Gustavo dice:
Mirá, ponele que seamos 12...
Martín dice:
No, es mucho, 6. 6 mejor.
Gustavo dice:
...sí, está bien, 6. 6 miembros del ciclo. Elegimos 6 directores. Pueden ser; Brian De Palma, Walter Hill,... 
Martín dice:
Kasdan, Carpenter, Friedkin...
Gustavo dice:
Y Joe Dante!
Cada miembro elige uno, y trae una película que ninguno haya visto.
Martín dice:
Pero creo que yo vi todas.
Gustavo dice:
Noo, ni empedo viste todas. Hay un montón que no viste seguro... fijate en imdb. Para mi que no.
Martín dice:
Bueno, dale, supongamos que no vi todas.
Gustavo dice:
Y bueno, vemos la película. Pero sobre el final, en el clímax, la cortamos.
Martín dice:
Me gusta! la cortamos como sacrificio hacia los dioses del cine.
Gustavo dice:
Sí, también, pero la cortamos y después cada uno tiene que esbozar un desenlace, un final posible.
Martín dice:
Me gusta más! Va a depender del grado de compromiso con el que cada uno estaba mirando la película.
Gustavo dice:
Claro! Y después cada uno expone su versión del final. Y lo charlamos, lo debatimos, y esas cosas.
Martín dice:
Y si alguno de esos finales alternativos es tan Bueno como para charlarlo hasta tiempo indeterminado, nos quedamos toda la noche dándole vueltas al tema, tomando Hesperidina y fumando cigarrillos armados.
Gustavo dice:
Muy bueno!!!
Sí, y si ese final es tan Bueno como para charlar toda la noche, significa que ya no importa el otro final, el verdadero. Entonces ahí, deberíamos hacer un pacto de caballeros donde NUNCA podremos ver el final verdadero.
Martín dice:
Tal cual!!
Ahora, si las 6 versiones de los finales alternativos no nos satisfacen, tenemos que ver el final verdadero. Todo caballero sabe cuando no está a la altura.
Gustavo dice:
Claro, buenísimo! Porque sería un ciclo de cine y una prueba de intelecto a la vez.      
Martín dice:
Sí, en realidad ya dejaría de ser un ciclo de cine.
Gustavo dice:
O sería un ciclo de cine encubierto, digamos!
Martín dice:
Claro, en la superficie un ciclo de cine, y por debajo otra cosa. Una verdadera logia cinéfilo-filosófica. 
Gustavo dice:
Exacto! Una grupo hermético, sectario, clandestino, secreto, e inédito de sólo 6 miembros donde le daríamos vueltas al asunto, a la película en cuestión, al cine en general y al mundo, no?, con sus complejidades y todo. 
Martín dice:
Tratando de hallar La Respuesta; La Verdad cifrada, y los más grandes Misterios Teológicos. 
Gustavo dice:
Uh! ¡para!...
che me tengo que ir, que le vamos a cantar el feliz cumpleaños a Luzuriaga.
Martín dice:
Uuuuuuuuuuuuuuuh la puta que te parió!!
me bajaste de un hondazo!!!!!!!!!      
Gustavo dice:
A vos? y a mi qué!!??, vino el propio Luzuriaga con un bonete de cotillón en la cabeza y con la sonrisa más grande que vi en mi puta vida.
Tengo que ir porque está el supervisor y sino dicen que no hay compañerismo en la oficina, que después no me queje, ni que garcha.    
Me quiero morir muerto
Después la seguimos eh!!
Martín dice:
Por el amor de los Dioses del cine te lo pido.
...
bue... yo me voy al chino a comprar tutúcas. 
... ... ... 

Fin del capítulo III

18 enero 2012

Cartel #4

¡Antes era por el bien común, ahora es personal!
(Situación capturada por Eze G.)




No sé quién es más obstinado, más cabeza dura. Si el encargado del edificio que cansado que le estacionen ahí, (hay muy poco espacio entre dos garajes) puso el cartel de prohibido estacionar sobre la calle o el muchacho/a que de todos modos sigue estacionado ahí, ahora, a medio metro del cordón.

Lo que es seguro es lo que pensó el encargado al ver la camioneta estacionada ahí: “¡Ahhh noooo, esto es una guerra!”

Próximamente el siguiente capitulo de esta aventura con tintes bélicos.
Esperemos no haya ninguna baja.

::

Verdad #8


Cuando alguien está hablando y de golpe le viene un “gallo” y no hace nada al respecto, es inevitable que nosotros No carraspeemos en lugar de él.

Nos explayamos:
Hay gente que cuando está hablando largo y tendido de algo, y de golpe le viene un “gallo” o una flemita sigue muy tranquilo, como si nada (no sé, creerá que no se nota, creerá que es más heroico seguir hablando pese a todo, como un aventurero atravesando un camino sinuoso, empantanado).
Cuando esto ocurre es inevitable que nosotros, medio para adentro, no carraspeemos en lugar de este sujeto (desagradable sujeto).
Recién ahí, con suerte, el hombre carraspea a la par nuestra. Y todos felices.

::

Viaje al Centro de la Psique

#22
¡Fresco y batata! Un problema doble
PorRodríguez


¡Me gusta! me gusta bastante el noble postre denominado “vigilante” (queso fresco y dulce de batata)
Pero esto me trae dos problemas.
El 1° es que me da asco el plástico que envuelve al queso. En realidad la parte de afuera. Andá a saber todo lo que tocó el coso ese. Nada muy difícil, apenas lo traigo del súper, le saco todo el plástico y la bolsita en la que lo suelen poner y lo meto adentro de un tupper, a la heladera y listo.
El 2° problema, un poco más complejo, es que el dulce de batata debe ser unas de las cosas más pegajosas del mundo. Es técnicamente imposible comer este delicioso postre con la mano y salir airoso. No hay, no conozco a nadie que lo haya logrado. Desafío a que alguien me demuestre lo contrario.
La solución, a riesgo de pecar de zalamero, es utilizar los utensilios típicos de la cocina occidental; cuchillo y tenedor. Ojo, reconozco el riesgo, más si estamos en un restaurante. Pero no se compara con los degenerados que comen con cubiertos la empanada. Ahí sí, no hay excusa que te exima, sos un paparulo declarado o en su defecto una concheta de Belgrano.
¡La empanda es con la mano! A lo sumo un corte al medio para ver de que gusto es.